Frialdad
Lo más fácil sería hacer hincapié en el arbitraje de Nigel Owens, que claramente perjudicó a los argentinos en instancias importantes del partido. Sin embargo, Los Pumas no perdieron hoy por la floja labor del galés. El test de Perth se les escapó por impericias propias y, sobre todo, porque este equipo todavía carece de algo fundamental en el rugby de alto nivel: la frialdad a la hora de rematar al que está enfrente. Los jugadores se pasan de rosca en las decisiones que definen una batalla y eso, ante poderosos como los Wallabies incluso en una versión desmejorada, se paga con derrota.
Los Pumas, como dijo su capitán, Juan Fernández Lobbe, que es el único que debe hablar adentro de la cancha, por otra parte, dejaron pasar el primer tiempo ante un rival que se mostraba dubitativo, con la presión de tener que ganar. Cayeron en infracciones, se engancharon en protestarle a Owen y volvieron a resignar el line. Sin mucho, los Wallabies se fueron al descanso con un 14-3 que pudo ser más abultado.
En el segundo, con el poder del scrum, un line que mejoró (sin ser todavía de alto nivel) y yendo a buscar el ingoal contrario, Los Pumas se plantaron en campo australiano y en los primeros 10 minutos tuvieron varias chances para anotar puntos y no lo hicieron. Buscaron el try en vez de sumar de a 3. Error a la vista del resultado final.
De todos modos fueron descontando. Primero con un penal de Nicolás Sánchez (otra vez un gran partido del 10; quizá exageró un par de rastrones en el primer tiempo) y luego con un gran try, de varias fases con Juan Leguizamón, en su test número 50, aterrizando en el ingoal. Extraordinario lo del santiagueño: les marco tries consecutivamente a los Springboks, All Blacks y Wallabies. Es el primer Puma que lo consigue. Y no debe haber muchos otros en la historia.
Lo cierto es que la conversión de Sánchez dejó la chapa 14-13. Faltaban 16 minutos. Había tiempo y equipo para ganarlo. Estos Wallabies habían entrado en ese lapsus mental que los persigue en los tramos finales de los partidos.Y ahí fue donde faltó frialdad. Donde se confundió la locura positiva (que la hubo de nuevo) con la negativa. Con poco, los australianos salieron del asedio y hasta tuvieron 2 penales a favor en las últimas dos acciones.
Una pena, pero así como hay que mirar el contexto más allá de Owens hay que hacerlo con el análisis más allá de la derrota. Los Pumas volvieron a dar un salto. Pequeño y que deja un sabor amargo porque hoy era el día para darlo más adelante todavía. Pero desde los 60 tantos de diferencia del 17 de agosto ante los sudafricanos al uno de hoy frente a los australianos hay tanta distancia en el rendimiento de Los Pumas como los kilómetros que separan Soweto de Perth. Es una excelente noticia la recuperación mental y del juego que han tenido Los Pumas.
También hay que ver que el scrum volvió a ser un arma de destrucción. Que la tercera línea no tiene nada que envidiarle a la de los All Blacks, por ejemplo, con un Pablo Matera que otra vez la volvió a romper. Que Sánchez se consolidó como 10 (tacklea, gana la línea de la ventaja, acierta a los palos). Que Juan Hernández (sin la magia de otros tiempos) marca la cancha desde atrás. Son puntos a favor que permiten confiar en seguir creciendo como equipo.
Ya quedó atrás un partido deslucido, muy trabado, jugado en un clima de viento y lluvia que perjudicó a los dos y con escaso público en las tribunas. Raro en un partido de alto nivel y por los puntos. Ahora viene otro fin de semana de descanso y el sábado 28 llegará el test más esperado en la Argentina. En la Plata, con los All Blacks, que hoy le ganaron en duro duelo a los Springboks (29-15) en otro partido de mucha discusión y bastantes quejas sudafricanas contra el árbitro francés Jerome Poite, quien expulsó al comienzo del segundo tiempo al hooker Birmarck du Plessis. Antes, el 2, con un tackle lícito que tuvo amarilla, sacó del campo a Dan Carter, que al igual que Richard McCaw, no podrá estar frente a Los Pumas.
Si Los Pumas siguen buscando más en su juego, si logran la frialdad que se necesita para jugar este torneo, si se recupera a Patricio Albacete y si se revisan los errores cometidos, la última parte del Rugby Championship puede ser distinta a la del año pasado. Es casi imposible pensar en una victoria ante los mejores del mundo pero sí frente a estos Wallabies, en Rosario. Pero se insiste: primero hay que pensar en un desplegar un buen rugby; después en el resultado. Tener en cuenta la experiencia del 2012.
Audio Fernández Lobbe y Phelan
Crédito Foto: Rodrigo Vergara/Prensa UAR







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