Lyon

Es un domingo de sol y calor acá en Lyon. Las bicicletas apararecen por todos lados, anteponiéndose al andar de los cientos de autos que intentan avanzar, sin prisa, en el lento y prolijo tránsito. La gente está volcada a las calles angostas que desembocan en el Río Rhon, el que divide a esta hermosa ciudad en dos, con las casas agolpándose sobre la colina. “Es la ciudad que más me gusta de Francia, incluso más que París”, me dice Agustín Pichot mientras hablamos de varias cosas e intercambiamos opiniones sobre el mundo del rugby que él tanto conoce desde los dos lados: el amateur y el profesional.
De Ficha es de una de las personas que quiero escribir en este diario de viaje de este domingo. Siempre lo admiré como jugador y mantengo, como expuse en otras oportunidades, una madura relación protagonista-periodista desde hace un buen tiempo. Pero acá me está sorprendiendo su faceta de líder absoluto. Es un referente importantísimo para este grupo. Dentro y afuera, como debe ser.
Me lo confirma, en otra charla informal, alguien que estaba quizá en las antípodas hasta hace un tiempo, no mucho. Me dice Raúl Sanz, el secretario de la UAR, mientras miramos el entrenamiento del mediodía: “Es un líder por naturaleza. Y te lo marca un hecho: no cualquiera puede parar un festejo como el del después del triunfo contra Inglaterra para reunirlos a todos y arengarlos”.
El Ruso Sanz también conoce bien lo que es la historia Puma por su pasado como jugador. Sabe y defiende como pocos el amateurismo, el espíritu, y ahora está viviendo, como dirigente, lo que es éste mundo profesional con el que se puede no estar en todo de acuerdo, pero que no debe desconocerse ni hacerse el distraído.
En todo este proceso Puma cuyos resultados le quedan en claro a todo el mundo ahora, Pichot también es fundamental en su comunión con Marcelo Loffreda. Los dos son el punto más alto de este seleccionado. Han limado las asperazas que surgieron en el Mundial del 2003, cuando no compartían muchas decisiones y, con grandeza, se pusieron al servicio del rugby argentino. Loffreda confía todo en Pichot, como aprendió en las épocas en las que como jugador forjó una trayectoria que lo llevó a ser uno de los estandartes en la historia Puma.
Un par de ejemplos vistos hoy en la práctica: la mayoría de las indicaciones del juego parten del capitán, y es el capitán el que da el equipo para el martes cuando todos se reúnen, abrazados, en el centro de la cancha.
Por último, quiero escribir algo más de todo lo que he escrito en mi carrera sobre Loffreda, uno de los hombres que más admiro en el rugby. Recuerdo cómo algunos lo discutían en sus tiempos de jugador por esas tantas internas a veces inentendibles del rugby argentino. Y también cómo le apuntaban ahora como entrenador. Sólo apelo a la memoria. El Tano es el único que le ganó como jugador dos veces a los Springboks. También triunfó ante australianos, franceses, escoceses e ingleses. Es el único entrenador argentino que le ganó a Inglaterra en Twickenham. Y el primero que lo hace en el debut en un Mundial. Contra el poderoso local, por si fuese poco.
Sensaciones de un domingo de sol y caluroso en una hermosa ciudad. Poco antes del segundo paso de Los Pumas en este Mundial.
Hasta mañana.






Planteles
Todos al Ingoal (26°)
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