Hasta siempre, Grandote
El rugby de Córdoba llora a Ricardo Passaglia, una de sus grandes leyendas, que murió esta madrugada.

Ricardo Passaglia y Porta en Twickenham 1978.
Nació en San Nicolás y en su adolescencia jugó al basquet. A los 16 dejó la ciudad natal y encontró su lugar en el mundo en Córdoba y en La Tablada. Apenas cuatro años después de descubrir su nuevo deporte, se le infló el pecho de orgullo cuando lo llamaron a jugar el Argentino con el seleccionado de la provincia. Y en una tarde de la primavera del 71 sonó el teléfono de su casa y una lágrima celeste y blanca corrió por su mejilla; la primera convocatoria a Los Pumas. Sin embargo, eran tiempos difíciles para los jugadores de las provincias y, a pesar de que era un segunda línea con tamaño y lleno de virtudes, tuvo que esperar varios años para jugar su primer partido grande. Pero el día llegó.
“¿Quién es ese grandote?” preguntó Pochola Silva, en voz alta, como para que Passaglia lo escuche, la primera vez que lo vio. Un mes después de aquel primer encuentro, estaban juntos en el césped de Twickenham, codo a codo, golpeándose, compartiendo el partido que el grandote nunca olvidó. El primer try surgió de la magia de Hugo Porta y coronó en el vuelo inmortal de Marcelo Campo. “Lo seguí a Hugo cuando jugó el penal, pero hasta yo me comí el amague y en un momento me interpuse en su camino”, contaba entre risas. Pero a los once minutos del segundo tiempo llegó el momento que Ricardo Passaglia se guardó para siempre. Después de un penal muy largo pateado al touch por el luminoso pie de Martín Sansot, los fowards decidieron hacer la “Santa fe“, una jugada por la cola del line. Cubelli lanzó la pelota, la cacheteó Gabriel Travaglini, la agarró Sandro Iacchetti, se la pasó a Tommy Petersen, que corrió unos metros hasta que se le cayó para atrás y ahí venía el grandote, que la levantó a la carrera y se zambulló en el ingoal de la Catedral. “Cuando hice el try no me quería levantar. No podía creer que yo estuviera en Twickenham haciendo un try contra Inglaterra en la catedral del rugby”.
Después de ese rayo de gloria volvió a La Tablada, jugó mientras aguantó el cuerpo, luego se dedicó a entrenar y es uno de los grandes referentes del club. Se recibió de médico, se dedicó a la traumatología, curó y ayudó a cientos de pacientes agradecidos, formó su familia, vivió una vida luminosa con el rugby siempre presente. “El rugby, después de mis hijos es lo mas lindo que me pasó en la vida. Con códigos, con respeto y sabiendo que si el otro no está enfrente no podés jugar a este juego. Y eso es lo mejor que tiene esto: el amigo, codo a codo y sabiendo que siempre vamos para adelante”.
Anoche emprendió un viaje que seguramente lo llevará a todos los rincones de sus mejores sueños y, en una de las escalas mas deseadas, hundirá la cara en el mullido pasto del ingoal inglés y vivirá una vez mas la plenitud de ese instante celeste y blanco del 78. Hasta siempre Ricardo Passaglia, Grandote de Los Pumas de Twickenham.
Daniel Dionisi






Pumas (Wallabies)
Pumas (Wallabies)
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