Sonidos
Una canción que se convirtió en himno y estuvo cerca de quedar afuera del disco. León Gieco contó la historia varias veces. La había compuesto en su pueblo, Cañada Rosquin y, como siempre, al primero que se la presentó fue a su padre, Don Onildo Gieco, quién al escucharla dijo “Esta canción puede recorrer el mundo“. Sin embargo a León no le gustaba, le parecía monótona y aburrida, así que aunque la iba a grabar, decidió que no entraría en el disco. Un par de meses después, de madrugada, la estaba grabando cuando llegó al estudio Charly García, que andaba de ronda por la ciudad. “Esa canción está buenísima” dijo Charly, y recién ahí, con la opinión del maestro, León se decidió a incluirla en el disco como bonus track. El resto es historia conocida. Como profetizó Don Onildo, la canción recorrió el mundo y fue cantada en una gran cantidad de idiomas.
La madrugada en que la escuchó Charly fue en 1978, pero la canción alcanzó la cumbre y se convirtió en himno cuatro años después, durante la guerra de Las Malvinas. Mientras nuestros soldados la cantaban en la oscuridad y el frío de las islas, en Buenos Aires una multitud acompañó a su autor en el Festival de la Solidaridad.
En este dos de abril, Solo le pido a Dios, el himno de León Gieco, sirve para recordar ese momento tan especial de nuestra historia y a sus protagonistas, los hombres de Malvinas.






Todos al Ingoal (25°)
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