Señal de alerta
Los Pumas, en su segunda presentación en el mundial, derrotaron a Tonga con bonus pero no pudieron vencer a las dudas que generan las fisuras en el funcionamiento del equipo. Un muy buen arranque le permitió marcar cuatro tries y asegurar el bonus en 27 minutos pero a partir de ahí Tonga puso en evidencia algunas deficiencias del seleccionado argentino. Lo bueno es que se ganó. Ahora a trabajar para el decisivo choque ante Inglaterra.
Al minuto un mal pase de Benjamín Urdapilleta generó una pérdida de pelota. Con el partido terminado sabemos que fue una señal, pero en el momento pasó desapercibido por lo que vino de inmediato. Y lo que vino fue lo mejor de Los Pumas en el partido ya que a los 27 minutos del primer tiempo tenían resuelto el marcador con bonus incluido. Lo que siguió al minuto 27 fue un descenso hacia la profundidad de la duda y la confusión que dieron entidad a la señal de aquella primera jugada.
En esa primera parte Los Pumas jugaron de manera inteligente y prolija. Haciendo lo que debe hacer un equipo serio, cumplir un plan. Durante esos minutos Benjamín Urdapilleta usó el pie para poner el juego en campo de Tonga, el revitalizado scrum y el line, impecable como de costumbre, fueron fuentes de obtención y así llegaron los tries. Tres de Julián Montoya y uno de Santiago Carreras, dos de los cuatro jugadores que hoy debutaron como titulares en el mundial. El primero, una jugada de pizarrón en un line. El segundo, line y maul. El tercero una corrida de Carreras, luego de levantar una pelota perdida por Tonga y el cuarto apoyado por Montoya luego de mucho pick and go en la puerta del ingoal tongano. Ninguno por un ataque de juego integral, que incluya a los backs. Urdapilleta aportó mucha seguridad en las conversiones y así se llegó a una chapa de 28 a 0 a los 27 minutos. Los Pumas no sumarían ni un punto mas en el resto del partido.
En esa primera parte Tonga era un equipo duro pero lento. Tan lento que en cada salida ni siquiera llegaban a acercarse al receptor argentino, que tenía tiempo para el pase limpio a Urdapilleta quién, con comodidad, ponía el juego de nuevo en campo tongano. Así fue en las salidas de los tres primeros tries. En la del cuarto cambió el partido. Esta vez le llegaron al apertura argentino, lo taparon y lo golpearon. Esa jugada generó el primer try de Tonga y además fue el inicio de la confusión argentina. La prolijidad de los primeros minutos se convirtió en desorden y quedó en evidencia la falta de ideas para atacar, que hasta ahí estaba disimulada por el oportunismo de los fowards. Si Tomás Lavanini no llegaba a salvar el try en la bandera en el último minuto, en el segundo tiempo Los Pumas le hubiesen sumado mucho nervio por el resultado a la confusión de su juego.
Gran parte del segundo tiempo también se jugó en campo tongano. Durante los primeros veinte de esa etapa Los Pumas atacaron con potencia pero con mucha tozudez. No hubo ideas, y los wines casi no la tocaron. Salvo en una entrada de Jerónimo de la Fuente, no se vio a jugadores lanzados con buenos ángulos de carrera. Se falló en la definición y no hubo variantes de ataque. Sí hubo errores de manejo y, cuando Tonga salió del asedio, fisuras defensivas, sobre todo en el centro de la cancha.
Hasta hace ocho días el ojo del rugby argentino miraba con muchas dudas al scrum y con gran confianza a la defensa y la actitud para el tackle de Los Pumas. En estos dos partidos del mundial esa ecuación se invirtió. Se nota un gran progreso en el scrum. Hay que recordar la intranquilidad que generaba el fijo en el último Rugby Championship para valorar esta evolución. En cambio la sólida defensa que habían mostrado estos jugadores con la camiseta de Jaguares no tiene nada que ver con esta realidad de 29 tackles errados del partido de hoy. Ningún ordenamiento defensivo se puede sostener con tanta defección individual a la hora de tacklear. La fragilidad psicológica que antes generaba el scrum ahora se origina en las fallas de la defensa. Cuesta imaginar un sábado feliz ante Inglaterra con tanta inconsistencia defensiva.
Los Pumas jugaron mucho tiempo cerca del ingoal rival pero no pudieron definir. Tonga, en cambio, se acercó pocas veces pero fue mas efectivo y apoyó dos tries (y medio si sumamos el que salvó Lavanini). Lo hizo gracias a que, dentro de sus limitaciones, tiene un buen juego de manos (una delicia el offload del 23 Cooper Vuna en el segundo try), pero también por la fragilidad defensiva de Los Pumas.
De los cuatro pumas que ingresaron por primera vez como titulares se destacó Julián Montoya, la figura de la cancha. Fue correcto lo de Benjamín Urdapilleta, importante para la prolijidad del juego argentino en los primeros treinta minutos. Santiago Carreras cumplió, dentro del poco juego que llegó a las puntas y Tomás Lezana, como todo el pack, bancó bien el contacto con los duros tonganos. Lo mas frágil estuvo en el centro de la cancha. El cambio de Bautista Delguy por Matías Orlando, corriendo a Matías Moroni al centro, puede ser una señal respecto a la intención de Mario Ledesma de corregir ese sector para la final del próximo sábado.
El entrenador argentino, en su declaración post partido al cronista de ESPN, afirmó que “cuando preparás bien los partidos, arrancás bien. Marcamos muchos puntos en los primeros minutos, incluso nos perdimos algunos tries mas, dos o tres, que podríamos haber metido. Y después creo que hay que charlar con los chicos a ver que pasó en el segundo tiempo”. Seguramente de esa charla surgirán las explicaciones necesarias para el trabajo de la próxima semana. Lo que quedó claro es que en el segundo tiempo hubo un nivel de desorden e imprecisión que puede ser muy peligroso si se repite ante un rival poderoso como Inglaterra.
La solidez del pack en el contacto y en las formaciones fijas fue lo mejor de Los Pumas en el partido de Osaka. Tal vez esas sean las fortalezas que sirvan como base para el trabajo de los siete días fundamentales que se vienen. La selección de la Rosa espera y el staff y los jugadores argentinos saben lo que se juega el próximo sábado. Entienden de qué se trata. El partido ante Tonga le bajó una señal de alerta al tren bala que llevará la ilusión de Los Pumas a Tokio. Hay que corregir lo necesario en la semana y luego poner lucidez mas corazones encendidos para defender la celeste y blanca en el choque decisivo ante Inglaterra.
Daniel Dionisi
HIGHLIGHTS
SÍNTESIS
Argentina: Emiliano Boffelli; Matías Moroni, Matías Orlando, Jerónimo de la Fuente y Santiago Carreras; Benjamín Urdapilleta y Tomás Cubelli; Tomás Lezana, Marcos Kremer y Pablo Matera (cap); Tomás Lavanini y Guido Petti ; Juan Figallo, Julián Montoya y Nahuel Tetaz Chaparro.
Entrenador: Mario Ledesma.
Ingresaron: Agustín Creevy, Mayco Vivas, Santiago Medrano, Matías Alemanno, Javier Ortega Desio, Felipe Ezcurra, Nicolás Sánchez, Bautista Delguy.
Tonga: Telusa Veainu; Viliami Lolohea, Malietoa Hingano, Siale Piutau (cap) y David Halaifonua; James Faiva y Sonatane Takulua; Maama Vaipulu, Zane Kapeli, Sione Kalamafoni; Halaleva Fifita y Sam Lousi; Ben Tameifuna, Paula Ngauamo y Siegfried Fisi’ihoi.
Entrenador: Toutai Kefu.
Ingresaron: Sosefo Sakalia, Vunipola Fifita, Ma’afu Fia, Sitiveni Mafi, Fotu Lokotui, Leon Fukofuka, Latiume Fosita, Cooper Vuna.
Primer Tiempo: 7, 17 y 20, y 27′, Goles de Urdapilleta por Tries de Montoya -3- y Carreras (A); 30′, Gol de Takalua por Try de Veainu (T).
Parcial: Argentina 28 – Tonga 7.
Segundo Tiempo: 25′, Try de Veainu (T).
Cancha: Hanazono Rugby Stadium, Higashiosaka City.
Árbitro: Jaco Peyper (Sudáfrica).
Asistentes: Ben O’Keeffe (Nueva Zelanda), Brendon Pickerill (Nueva Zelanda).
TMO: Rowan Kitt (Inglaterra).









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