Casa tomada
Una vez mas Crusaders gritó campeón. El equipo de Christchurch mostró todo el oficio que tiene para jugar finales y derrotó a Jaguares por 19 a 3. Fue un partido cerrado, con un solo try, el de Codie Taylor. Jaguares jugó concentrado y mostró todos los méritos que acumuló en la temporada para llegar a este partido, pero no pudo escapar al clima asfixiante que le impuso Crusaders a la final.

Agustín Creevy y el scrum. Una postal del intenso partido jugado en Christchurch. Crédito: Jaguares Argentina.
Crusaders planificó cada minuto del partido, convirtió la cancha en una hoja cuadriculada y desde el kick off, obligó a Jaguares a jugar en cada uno de los cuadraditos. En esos espacios mínimos aparecía el formidable Matt Todd para molestar en cada breackdown, en cada ruck, en cada contacto. Y si no era Todd ahí estaba el capitán Sam Whitelock. Y cuando no llegaban ellos, los molestos eran Codie Taylor o Kieran Read. Con una defensa bien alta jugando al límite del offside, Crusaders marcaba el clima del partido con rigor físico pero fundamentalmente, con maña y astucia. Así, con esa obsesión para operar en cada metro de la cancha, fueron asfixiando a los jugadores argentinos. Les fueron tomando la casa, dejándolos afuera del Super Rugby. Jaguares nunca tuvo espacio ni tiempo para jugar y en esa tremenda incomodidad radica lo mas valioso de su actuación. Porque el equipo argentino estuvo a la altura. Con una concentración casi estoica, se acomodó en esa casa fría y hostil que fue el partido de Christchurch, y dio batalla.
Tan poco hospitalarios fueron los cruzados que a los veinte segundos ya habían generado un scrum (knock on de Tomás Lavanini), la fase del juego mas perturbadora para Jaguares. Malos anfitriones, hacían todo como para que sus invitados se sintieran mal. Sin embargo, el equipo argentino respondió bien al acoso. Se plantó en esas primeras formaciones fijas (hubo seis scrums en el primer cuarto de hora), salió del hostigamiento inicial y pudo llevar el juego a campo rival. Con una gran defensa y un juego muy preciso, única manera de sostener el partido ante la enorme presión que le ponía Crusaders. Hasta llegó a ponerse en ventaja a los quince, con un penal.
En el primer tiempo se vio un partido táctico, de alta intensidad, con un vértigo pegajoso propuesto por Crusaders y aceptado por Jaguares. Una verdadera final. Solo en dos jugadas se rompió el molde. La primera fue el único try del partido. Una cajón de Bryn Hall bien recepcionado por Joaquín Díaz Bonilla, pero con la llegada inmediata del grupo comando liderado por el sargento Todd que le trabó y le quitó la pelota. Rápido pase de Read a Whitelock, corrida del capitán en modo wing y definición de Taylor. El try fue una buena muestra de la propuesta asfixiante de los locales. La otra acción que rompió la rutina del primer tiempo fue el casi try de Matías Moroni, que se disparó con una maravilla de Pablo Matera. En uno de los cuadraditos en que estaba dividida la cancha, Matera se las ingenió para sacar un offload con dos neozelandeses colgados de su cuerpo y darle la pelota a Tute, que llegó al ingoal con otros dos neozelandeses colgados y no pudo definir. Así fue el partido, con todos los ingredientes típicos de una final entre los dos mejores de la temporada.
En un partido tan cerrado, jugado al detalle, fue clave la acción del final del primer tiempo. Ese scrum con tiempo cumplido que Bryn Hall, en lugar de cerrar el parcial, decidió jugar y terminó con un penal anotado por Richie Mo’unga y tres puntos para su equipo. No pudo lucirse demasiado el apertura de Crusaders, pero en un par de acciones demostró su estatura de crack. No fue fácil para los medios. También Tomás Cubelli y, sobre todo, Tito Díaz Bonilla, padecieron la presión asfixiante del partido. En esa jugada del final, Hall y Mo’unga mostraron toda su categoría y permitieron que su equipo se fuera al descanso con una diferencia de try convertido. Lentamente las habitaciones de la casa del Super Rugby 2019 empezaban a cerrarse, alejando a Jaguares de su meritoria ilusión.

Pablo Matera, la figura de la cancha, y Tomás Lavanini jugaron su último partido en Jaguares. Crédito: Jaguares Argentina.
En el inicio del segundo tiempo Jaguares ajustó el line, que no había funcionado bien en el primero. A los tres minutos tuvo otra oportunidad clara de try. Fueron tres en total y en las tres estuvo Moroni. En la del principio del segundo tiempo Tute corrió por el filo del touch, tiró un sombrero, pero quedó muy incómodo para dársela a Matías Orlando. La tercera y última fue cerca del final. Un kick cruzado de Domingo Miotti que Moroni no pudo apoyar porque el ingoal le quedó corto. Crusaders, en cambio, fue mas efectivo y sumó con tres penales. También estuvo cerca de apoyar un try en una avivada planeada por Mo’unga en complicidad con Whitelock, que hicieron la parodia de patear al touch un penal pero lo jugaron y llegaron abajo de los palos. El TMO no pudo determinar si la pelota había sido apoyada. Todo indica que no fue try.
Jaguares siempre jugó de igual a igual y estuvo a la altura del partido. Una vez mas lo de Pablo Matera, que se despidió del equipo, fue impactante. En la maraña de la cancha cuadriculada, el capitán de Los Pumas, se hizo lugar para demostrar que es uno de los grandes terceras líneas del mundo. Los fowards de Jaguares bancaron el contacto y dieron batalla siempre, pero a partir de los quince del segundo tiempo el hostigamiento de Crusaders empezó a mellar la voluntad del equipo argentino. Además del oficio, son muchos los recursos del campeón. Con una defensa poderosa, un sólido scrum, el buen juego con el pie de su apertura y también, usando el maul con eficacia cuando fue necesario, terminó de cerrar el partido sacando la diferencia justa para jugar tranquilo los minutos finales y preparar el breackdance de Scott Robertson, un entrenador tan histriónico como eficaz. Hasta en el último segundo, esperando la sirena con posesión, los neozelandeses mostraron su oficio para jugar finales. La casa del Super Rugby ya estaba tomada. Crusaders la ocupó y gritó campeón por todas las habitaciones. Jaguares se quedó en la vereda, con la bronca de la final perdida pero con el orgullo de haber jugado un partido a la altura de la gran temporada que transitó en 2019.

El capitán Jerónimo de la Fuente y los Jaguares rumbo a la cancha. Un equipo que ya es orgullo del rugby argentino.
Las finales no se juegan para aprender. Se juegan para ganar. Pero se aprende a la fuerza. Seguramente cada acción de la noche de Christchurch fue un gran aprendizaje para Jaguares. No es poco jugarle de igual a igual al equipo multicampeón en su casa. Mientras Robertson cumplía su ritual danzante los jugadores argentinos dejaban el pasto con su carga de bronca y desazón. Cuando se disipe la bruma de la final perdida llegará la hora del balance y quedará expuesto el gran paso hacia adelante que dieron en esta temporada que terminó. Lo de hoy fue histórico. Jaguares, subcampeón del Super Rugby, ya está en la elite de la elite. Ya es un orgullo del rugby argentino.
Daniel Dionisi
HIGHLIGHTS
SÍNTESIS
Crusaders (19): David Havili; Sevu Reece, Braydon Ennor, Jack Goodhue y George Bridge; Richie Mo’unga y Bryn Hall; Kieran Read, Matt Todd y Whetukamokamo Douglas; Sam Whitelock (cap) y Mitchell Dunshea; Owen Franks, Codie Taylor y Joe Moody.
Suplentes: Andrew Makalio, George Bower, Michael Alaalatoa, Luke Romano, Jordan Taufua, Mitchell Drummond, Mitchell Hunt y Will Jordan.
Entrenador: Scott Robertson.
Jaguares (3): Emiliano Boffelli, Ramiro Moyano, Matías Orlando, Jerónimo de la Fuente (Cap) y Matías Moroni; Joaquín Díaz Bonilla y Tomás Cubelli; Javier Ortega Desio, Marcos Kremer y Pablo Matera; Tomás Lavanini y Guido Petti; Santiago Medrano, Agustín Creevy y Nahuel Tetaz Chaparro.
Suplentes: Julián Montoya, Mayco Vivas, Enrique Pieretto, Juan Manuel Leguizamón, Tomás Lezana, Felipe Ezcurra, Domingo Miotti y Sebastián Cancelliere.
Entrenador: Gonzalo Quesada.
Primer Tiempo: 15′, Penal de Díaz Bonilla (J); 25′, Gol de Mounga por Try de Taylor (C); 41′, Penal de Mounga (C)
Resultado Parcial: Crusaders 10 – Jaguares 3.
Segundo Tiempo: 12′, 18′ y 34′, Penales de Mounga (C)
Cancha: Christchurch Stadium, Christchurch
Árbitro: Jaco Peyper
Asistentes: Mike Fraser y Paul Williams
TMO: Ben Skeen






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