Agulla
Horacito no lo escucha, por supuesto, pero el Negro Coccia pega el alarido. Agulla robó! Agulla robó! hay chances! Miles de argentinos a la distancia, saltan de los asientos y preparan el grito. Otros miles lo ven en vivo. Pero Horacito ni siquiera escucha el rugido del Stade de France. No escucha nada porque está concentrado desde el minuto cero del partido. Está tan concentrado que leyó perfectamente la jugada desde la bomba de Juani Hernández, siguió atento el contraataque francés y, cuando la pelota le cayó al rubio Remy Martin, tomó la decisión justa en el momento preciso. Horacito se plantó, interceptó el pase bien arriba y generó el grito emocionado de Coccia. Después avanzó lo que pudo, se la dejó colgada a Manuel y desde el piso vio toda la corrida de Nani Corleto hacia el try que generó el estallido. Ese es el instante que los argentinos recuerdan cuando piensan en Horacio Agulla. O tal vez la zambullida en el ingoal de Irlanda, veinte días después en el Parque de los Príncipes (ver video). Para los que miramos de afuera, para los que tocamos de oído, esas son las primeras imágenes que nos invadieron hoy cuando Horacio Agulla anunció su retiro del rugby.
Pero es probable que él, a la hora del balance, se conmueva con otras emociones. Tal vez lo primero que recuerde sea la adversidad de una infancia marcada por una enfermedad, el mal de Perthes, que lo llevó a pasar casi un año en silla de ruedas a los cuatro años y dos meses a los nueve. Aún hoy Horacio usa una plantilla permanente porque tiene una pierna tres centímetros mas corta que la otra. Así, superando todo, desarrolló su formidable carrera rugbística.
Tal vez entre los primeros recuerdos, lo invada la noche del jueves de 2003 en que recibió el anuncio del debut en primera contra Newman, luciendo el celeste y amarillo amado. O la emoción de compartir la cancha con Belisario, su hermano menor.
La primera convocatoria al seleccionado fue contra Samoa en 2005 y dos años después fue, junto a Federico Serra, los únicos amateurs de Los Pumas de bronce. Titular en seis de los siete partidos del Mundial 2007. Durante once años ininterrumpidos vistió la celeste y blanca, integrando el plantel de Los Pumas en tres mundiales. Hoy Horacio Agulla revivirá en su mente, cada una de las sensaciones de esos partidos dorados, o el orgullo de su paso por el rugby profesional de Inglaterra y Francia. Pero también guardará un lugar especial para el retornó a Hindú y a los asados del quincho del fondo. “Se termino una gran etapa, la más linda de todas, fue la más linda por qué fue con mis amigos y con la mejor camiseta del mundo! Desde el día que me fui a Europa siempre soñé con volver a jugar en Hindu !! Gracias a todos, pero sobre todo a mi familia, a mis amigos y al Club. Fin” Así se despidió Horacio Agulla, el hombre que superó todas las adversidades para construir una enorme campaña y dejar su sello en Los Pumas del siglo XXI.
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