Rumbo
Los Pumas continúan sin encontrar el rumbo y se quedaron sin entrenador. Daniel Hourcade no seguirá en la conducción del seleccionado a poco más de un año del Mundial de Japón 2019. Si la caída en San Juan fue un contraste con respecto a las actuaciones de Jaguares, la de hoy, en Santa Fe, fue la continuación de, quizás, el peor momento de los Pumas post bronce 2007. El 30-12 final ante Gales y la despedida del entrenador deja aún más interrogantes de cara al futuro.
De la convicción al desconcierto. De la euforia a la desazón. Muy difícil imaginar el presente actual del equipo argentino días atrás, cuando prácticamente los mismos jugadores (sólo con los ingresos de Pablo Matera y Martín Landajo) cerraban el 25 de mayo una excelente racha de seis triunfos, con una sólida performance ante Sharks. Cuando enfrente había una oportunidad inmejorable de encarrilar el tren con el envión de los jugadores y ante dos rivales debilitados, se echó a perder en dos partidos para el olvido. Es cierto que Daniel Hourcade no le encontró nunca la vuelta luego del Mundial 2015. No logró innovar, se estancó en el juego y subestimó muchísimo el camino hacia Japón 2019, que finalmente no lo tendrá a el presente. Careció de ideas y planes estratégicos para superar a los rivales y desperdició armas de juego con la que históricamente los Pumas se sentían fuertes, como la defensa y el scrum. Pero detrás hubo muchísimos errores dirigenciales, que con poca autocrítica y demasiada soberbia, se escudaron en los resultados del último mundial para no admitir decisiones erróneas. La principal, y la más visible, la política de convocatorias a los jugadores que se desempeñan en Europa. Una política que se se iba a abrir en esta ventana de junio, pero que por el miedo al éxodo masivo (por la firma de Nicolás Sánchez con Stade Francais) y la buena racha de Jaguares se decidió dar marcha atrás. “Que bueno que puedan mostrar que son los mejores jugadores Argentinos. Disfrutémoslos , juegan en Jaguares” había subido a su twitter luego del triunfo sobre Bulls el ex presidente de la Unión, Carlos Araujo, mostrando una vez más esa dosis de soberbia que envuelve al rugby argentino.

Ramiro Moyano no puede ante dos defensores de Gales. Una imagen que refleja lo que fue la tarde en Santa Fe. Foto : Unión Argentina de Rugby / Rodrigo Vergara
Antes del anuncio de la despedida de Hourcade hubo un partido en el que los Pumas mostraron su peor cara. Hay varios factores que pueden explicar porque el seleccionado acaba de sufrir su segunda peor derrota ante Gales y su 19° caída al hilo ante países Top 10 del ranking. La primera, el cambio de hábitos en un lugar y otro incluyendo plan de juego, situaciones específicas (la modificación en el agarre del scrum, por ejemplo) y el tipo de liderazgos. La vuelta al “pasado amargo” luego de haber saboreado durante algunos meses las dulces victorias, sin lugar a dudas genera impotencia y frustración, que se traslada al juego. El segundo punto para poder entender el presente es que esto se trata de un test match. El Super Rugby tiene un nivel de dinámica y juego altísimo, pero no es un test match. Y en estos dos encuentros Gales dio una muestra de que es un rugby distinto y está un escalón más arriba. El Dragón cerró una gira perfecta: Derrotó a los Springboks y a los Pumas en dos oportunidades y se dio el gusto de agrandar su base de jugadores, con un buen abanico de posibilidades de cara a Japón 2019. Fue clínico y le sacó jugo a cada oportunidad, con una tercera línea terrible, un Rhys Patchell que seguramente le disputará la 10 a Dan Biggar, y una estructura sólida. Aire fresco para Warren Gatland, que el año que viene buscará una buena producción luego de quedarse en cuartos de final hace tres años. Del lado de los Pumas desorden, desatenciones, cabezas gachas y sin una estrategia clara para intentar lastimar al rival. El try de Bautista Delguy (su primero con la camiseta del seleccionado mayor), con un excelente ángulo previo de Guido Petti, fue un oasis en unos 80 minutos olvidables.

Bautista Delguy apoyó su primer try con la camiseta de los Pumas. Foto: Unión Argentina de Rugby / Rodrigo Vergara
Ahora sólo queda preocupación e incertidumbre con el rumbo que se deberá tomar en corto, mediano y largo plazo. En corto, resolver quien ser hará cargo del seleccionado nacional y como reaccionaran los Jaguares en lo que resta del Super Rugby. Se habló mucho de como los Jaguares influyen en el rendimiento de los Pumas, pero ahora la cuestión es al revés, con la estructura de equipo de Jaguares en alza, pero con los jugadores golpeados luego de sendas derrotas. Además, poner el foco en el encuentro ante Escocia del próximo sábado. En el mediano plazo prepararse para un Rugby Championship que pinta de los más difíciles. Los All Blacks siguen siendo los mejores, los Springboks le ganaron muy bien la serie a Inglaterra, mientras que los Wallabies se plantaron ante Irlanda, jugándole de igual a igual al segundo mejor seleccionado del mundo. El presidente Marcelo Rodríguez manifestó en conferencia de prensa que van a revisar nuevamente la política de convocatorias. Además, hay una realidad: Varios jugadores en puestos claves disputaron todos los partidos a una alta intensidad y prácticamente sin descansos. Y en el largo plazo, se deberá fijar que camino se tomará de la cara a la recta final a Japón 2019. Desde la asunción de Daniel Hourcade ese era el objetivo primordial, incluso antes de Inglaterra 2015. Ahora, el golpe de timón obliga a rever cuestiones, analizar el panorama y enderezar el rumbo.
Por: Nicolás Casanova







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