Pumitas (Balance)
Ayer, en el cierre del Mundial para menores de 20 años celebrado en Georgia, los Pumitas superaron a Samoa por 53-42 y garantizaron su participación en el torneo para la próxima edición, que se realizará casi con seguridad en Santa Fe.
La producción de la Argentina fue de mayor a menor en la casa de los Lelos. Desde el éxito inicial ante Georgia hasta terminar ganando ajustadamente ante un selectivo isleño al que le costó muchísimo la adaptación al certamen juvenil. Para los albicelestes, la caída ante Francia por 26-25 fue un antes y un después. No tanto por cómo se dio, sino por el resultado en sí. Por lo general es al revés, pero en este caso se dio de esta manera. Los dirigidos por Gastón Conde estuvieron a un minuto de quedar mano a mano con Sudáfrica por la primera plaza del Grupo C y, en consecuencia, por un lugar en las semifinales.
La travesía de los capitaneados por Tomás Malanos, que fue uno de los mejores a lo largo de la competición, fue una montaña rusa, aunque la bajada fue más pronunciada. Pese a haber mostrado buen rugby en el debut ante los dueños de casa y en gran parte del encuentro ante el seleccionado Galo, el representativo de la UAR jamás encontró regularidad y rápidamente perdió la brújula. Las expectativas, por nombres y por el tercer puesto en la Copa Mundial desarrollada hace un año en Inglaterra, eran altas. Pero las esperanzas se desvanecieron en un abrir y cerrar de ojos.
Este plantel padeció el mismo problema que hoy en día impacta de lleno en el seleccionado mayor, y es el tan mencionado aspecto psicológico. A diferencia de los Pumas, estos jugadores son jóvenes y con un futuro por delante, pero en Georgia quedó en evidencia que el hilo conductor se rompió tras la desazón ante los franceses. A partir de allí, poco para analizar para una nómina con gran talento, pero que aún tiene muchísimo por aprender dentro del alto nivel.
A excepción de lo mostrado por Malanos y Kremer, lo mejor de los Pumitas llegó gracias a Bautista Stávile, Matías Sauze y Juan Bautista Daireaux. Bautista Delguy, una de las mayores esperanzas de cara al futuro, salió en los primeros minutos del partido inicial y también quedó fuera del juego ante Francia, es decir, del encuentro más importante del torneo. Colectivamente fue más difícil encontrar puntos altos. Tal vez, pero solo en el comienzo del campeonato, la defensa. En dicho momento apareció el tackle, una bandera que se fue disminuyendo con el correr del campeonato.
Dentro de lo negativo, las formaciones fijas ocupan el primer lugar. Continúan siendo un dolor de cabeza para los equipos de la UAR. No solo lo sufren los chicos, también ocurre en Pumas, Jaguares y Argentina XV. Y el line no se quedó atrás. Otra plataforma con poca fuente de obtención y con mucha irregularidad. Los rivales lastimaron con el maul, y los dirigidos por Gastón Conde no supieron resolver estas situaciones.

Si uno se fija año por año, el resultado obtenido en este 2017 no debería ser un indicativo de qué ocurrirá dentro de doce meses. Exceptuando a Inglaterra, que desde 2013 no se ha perdido ni una sola final, el resto de los países tiene marcados vaivenes. Argentina, que del tercer escalón del podio pasó al undécimo lugar en Georgia, es un ejemplo. Y otro es Nueva Zelanda, que en 2016 ni siquiera llegó a semifinales y en esta temporada aplastó a la Rosa en la definición. Fue 64-17 para los Baby Blacks, que, salvo por la segunda mitad ante Francia, estuvieron varios escalones por delante de todos sus rivales.
La palabra de los entrenadores
Por Santiago Ángel
Fotos: Prensa UAR






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