Abatidos
Jaguares superó a Sunwolves por 46-39, pero tuvo una floja actuación en la noche de Liniers. Sin respuestas mentales ni físicas, el equipo argentino fue un manojo de errores e imprecisiones, pero una ráfaga en el segundo tiempo les permitió llevarse el triunfo y cortar una racha de cuatro derrotas consecutivas. Tendrán que hacer un lavado de cabeza para afrontar lo que viene.

El aspecto mental no funciona, y el equipo no rinde bajo ningún concepto. No convence, está desconectado y está atravesando una crisis en su juego. El resultado final maquilla un poco la cuestión, pero si se tiene en cuenta que enfrente estaba un equipo que consiguió un triunfo en diez presentaciones, y encima no contó con algunas de sus figuras, es preocupante. Falta aproximademente un mes para los choques ante Inglaterra y sólo un lavado de cabeza profundo y una fuerte autocrítica puede llegar a cambiar en algo la ecuación.
El primer tiempo fue la continuidad de los errores constantes que viene sufriendo este equipo. La imagen entregada en los primeros 40 minutos llama notablemente la atención. Poca actitud para defender y desconectados para atacar. Sólo el desequilibro y las distintas individualidades pudieron romper la línea de ventaja en un partido muy deslucido desde los táctico. Un plan de juego gastado y sin sorpresas. Sin solidez en los aspectos básicos del juego, en el famoso ABC. Da la sensación que el mensaje del cuerpo técnico no le llega a los jugadores, y que no están convencidos a lo que juegan. En esa primera mitad, los errores defensivos fueron una constante en Jaguares, con jugadas sencillas de Sunwolves que terminaron abajo de los palos. Desde el minuto 1, con el try de Will Tupou, el conjunto japonés encontró muchas grietas en una defensa que está volviendo a sentir síntomas del 2016. Algunas apariciones esporádicas de sus figuras le permitieron a Jaguares irse al descanso abajo sólo por 25-22. Leonardo Senatore, Emiliano Boffelli y en la última jugada un try penal, maquillaron un primer tiempo para el olvido.

El comienzo de la segunda etapa fue el peor momento del encuentro, con muchos errores de manejo de ambos lados y sin ningún equipo que imponga condiciones. Sunwolves reaccionó, y aprovechó las fallas de Jaguares para lograr ponerse 39-27 arriba (antes hubo un try de maul anotado por Agustín Creevy), bajo el murmullo de la poca gente que asistió a Vélez. Menos de 7.000 personas estuvieron presentes en Liniers, un número muy por debajo de las expectativas. Luego de esos tries, el equipo argentino, tocado de orgullo, pudo al menos tener la actitud de ir para adelante y llevarse puesto a un rival, en cuanto a nombres inferior. Primero, con un buen ángulo, Matías Alemanno llegó a la conquista. Luego, otro maul definido por Agustín Creevy igualó el encuentro y finalmente Matías Moroni sentenció el partido. El centro, que no había tenido un buen comienzo de año (con lesión incluida), está predestinado a hacer tries importantes. Esto fue luego de un buen quiebre de Joaquín Díaz Bonilla, que pide más minutos con la camiseta de Jaguares. Juan Martín Hernández y Nicolás Sánchez, dos notables jugadores atraviesan un flojo presente, por lo que que el hombre de Hindú puede ser una buena alternativa para conducir al equipo.
No sólo Hernández tuvo una noche para el olvido (el público en Vélez lo silbó luego de un mal kick en una salida). Felipe Ezcurra, su compañero en la pareja de medios estuvo lento e impreciso para jugar la pelota de los rucks. A Joaquín Tuculet, figura ante Sharks, se lo vio muy inseguro en todo momento. Ramiro Herrera, Santiago García Botta y Leonardo Senatore tampoco ofrecieron garantías y fueron superados en el contacto. Los dos mejores fueron Tomás Lezana y Agustín Creevy, ambos las banderas de Jaguares para ir adelante, aunque muchas veces aislados y desconectados del equipo.
Se cortó la sequía de cuatro derrotas consecutivas y eso es lo rescatable. En el horizonte asoma Force, otro equipo que no atraviesa un buen presente y es una buena oportunidad para levantar el nivel, hacer una fuerte autocrítica puertas adentro, y entender que deben cambiar de rumbo para progresar en el futuro. A ocho puntos de Sharks la clasificación a play-off aún es posible, pero lo primordial es llegar bien a la ventana de junio y cambiar la imagen, sobretodo en el aspecto mental y físico. Hay muchísimo para corregir.
Por: Nicolás Casanova
Fotos: Prensa Jaguares
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