2017
Pase lo que pase mañana ante Escocia, la experiencia de éste traumático 2016 indica que son necesarios cambios en el 2017 en la alta competencia profesional del rugby argentino, especialmente para su bandera deportiva internacional: los Pumas. Otra temporada como ésta, con plantel y staff cortos, con una dirigencia amateur y en muchos aspectos inoperante y, sobre todo, con ceguera y sin ninguna autocrítica, escuchando sólo los canales oficiales, cerrándose en una mesa para poquitos o denostando al que piensa distinto, puede tener un efecto altamente negativo a futuro.
Se entiende y en parte se apoya la idea de éste proyecto. Es fácil hablar con los resultados puestos. Sin dudas, fue un error no haber ejecutado un plan con escalas y haberlo cortado desde éste año, especialmente con las convocatorias a los que están en Europa, pero eso ya está. No vale seguir quedándose en ese lugar. Ahora debe mirarse para adelante, pero si no se generan cambios, más que nada culturales, 2017 puede ser una pesadilla.
La base se va a ampliar. De eso no hay dudas. Hay un buen trabajo. Sin embargo, debe acompañársela desde otros lado. No se pueden seguir cerrando puertas. No a los europeos, no a los que están en la Argentina pero no están en el sistema, no a los que se plantan contra el poder, no a los que se pelean, no… Los Pumas no pueden ser parte exclusiva de un sistema; es el seleccionado nacional.
Daniel Hourcade tiene que seguir al frente del equipo, pero hay que ampliar su staff con nuevos conocimientos, con gente que aporte ideas frescas. Salir del microclima que fue muy efectivo en los dos años anteriores, pero ahora necesita otro aire. Agregar; no sacar. El equipo está peligrosamente estancado y quemado. Bienvenidas serán buenas actuaciones o triunfos ante Escocia e Inglaterra, pero eso no debe tapar lo que está ocurriendo no sólo ahora, sino desde comienzos del año. Ni con Jaguares ni con Pumas, los equipos argentinos desarrollaron un buen rugby en dos partidos seguidos. Incluso, ni un partido entero.
Si no hay autocrítica en serio (o sea, cambiar lo que se ve que está mal), habrá nuevamente un retroceso. No importa el ranking; importa que se progrese en el juego, pero como producto de una estructura que también avance. Aunque también debe indicarse que los Pumas no están al margen del estado de confusión, incertidumbre, cholulismo, obsecuencia, amiguismo, frenesí por el negocio y soberbia que atrapa a gran parte de lo que los rodea.
JB






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