Contramano
En su momento decidí no publicar nada sobre el incidente ocurrido dentro de la cancha en el último partido entre Belgrano y Newman. Un medio o un periodista también pueden elegir qué da y que no. Forma parte de la política editorial. Se ve claramente en los medios de hoy, aunque lo disfrazan de otra cosa. ¿Por qué no publiqué nada? Porque me pareció que era echarle nafta al fuego, como ocurrió con decenas de comentarios volcados en otros posts este blog. Creí -error- que al no publicarlo el hecho quedaría en lo que fue: una acción desleal dentro de la cancha que merecía una sanción disciplinaria dentro y afuera de ella y con el jugador que cometió el error pidiéndole disculpas al que sufrió la lesión. Esa es la ley del deporte. La que se le enseña. No sé si estuve bien. Es probable que no, pero es lo que decidí en su momento.
Pero todo lo que pasó después me parece lamentable. Todo. En algunos -por suerte son minoría- se ha transformado un hábito tratar de sacar ventaja como sea, de chapear, de hacer show de videos, de acosar vía redes sociales, de buchonear, de patotear, de pasarse facturas, de decir una cosa y hacer otra, de decidir una cosa y después decidir otra, de echarle siempre la culpa al otro, de no hacerse cargo de nada, de negociar y de bastardear a los valores del rugby sólo para buscar beneficio propio.
Quizá cuando se termine esta carrera de algunos por ser supercampeones y de organizar supercampeonatos para la TV, quizá cuando termine la temporada, vendría bien sentarse un poco a pensar hacia dónde se quiere ir.
JB






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Todos al Ingoal (24°)
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