Cruzados
Esta nota publicada ayer en La Nación y que es una muy buena ampliación de este adelanto que escribí yo en el mismo diario a comienzos de diciembre refleja que en todo éste tiempo no se ha encontrado una solución al conflicto generado entre la URBA y los árbitros.
Da la sensación que se trata de una pulseada en la que ninguna de las partes quiere ceder lo necesario para encontrarle una salida al menos con un programa de reuniones. Es la URBA diciendo “yo mando” y los árbitros diciendo “entonces yo no dirijo”. Y peor aún: se vislumbran viejos pases de facturas que confluyen en caprichos de poder.
Un partido de rugby son 15 contra 15 y un árbitro. No más. Si lo empiezan a ver desde ahí, quizá encuentren una salida. Mientras, la URBA podría avanzar en establecer sanciones como corresponda a jugadores, entrenadores y dirigentes que les faltan al respeto a los árbitros. Para eso no tiene que financiar ninguna gerencia.






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