Don Campeón
No sería correcto decir que Hindú volvió a lo más alto del rugby de Buenos Aires porque en realidad nunca dejó de estarlo en los últimos años. Lo que ocurrió hoy en el CASI es que volvió a ser el campeón. Justo campeón. Porque fue el mejor a lo largo de la temporada y el mejor en la final de esta tarde, ganada a CUBA por un 29-17 que es menor a la diferencia que hubo en el juego. Hindú fue más que 12 tantos de diferencia. Pero ocurre que el vencido de ahora, ganador del año pasado, también es un gran equipo y, aún en inferioridad, peleó hasta la última pelota.
Hindú lo ganó de entrada. Si CUBA tenía en a previa alguna ventaja en el scrum, el nuevo campeón se ocupó de marcarle la cancha en ese terreno. Try scrum a los 2 minutos después de otro que no fue por milímetros. En seguida, penal de Bautista Güemes y atrás, drop fantástico de Joaquín Díaz Bonilla, una de las figuras de la tarde. Y atrás, a los 12, otra vez el fijo que va para adelante, combinación Díaz Bonilla-Hernán Senillosa y el chiquitín Baustista Álvarez que le deja parado a Rodrigo Ávalos y se fue derecho abajo de los palos. Una paliza en 15 minutos.
Hindú lo ganó con la cabeza y con el juego. No dominó después el scrum (CUBA lo empujó, pero no sacó provecho; el árbitro Anselmi también los sancionó a los de Villa de Mayo en esa formación), pero sí el line, todas las salidas (monumental partido debut en su nuevo club del ex Pampa tucumano Carlos Cáceres) y los rucks. Además, tackleó con fiereza, muchas veces al límite del offside. Lo ahogó y lo desorientó a CUBA. Y lo sometió sin contemplaciones.
Gran plan de juego de los entrenadores y gran ejecución, pero también un espíritu de cuerpo para cobrarse aquella final perdida ante el mismo rival el año pasado. La espera de este día fue el combustible para Hindú.
No fue una final pareja como se prevía, pero sí tuvo un color sensacional en las tribunas, repletas por más de 10 mil personas, en su mayoría simpatizantes de CUBA, bajo un fuerte calor, ya que a la hora del partido la temperatura rondó los 30 grados.
Fue el último partido del gran capitán que tuvo CUBA en los últimos años y el que levantó la copa el año pasado. No habrá más batallas para Lucas Piña. Hoy el que levantó la copa fue otro símbolo, pero de Torcuato: Belisario Agulla, en su primer año como gran capitán del plantel superior.
Partido áspero, pero con un final de dignidad rubística, con CUBA haciéndole la calle al nuevo campeón.
Por sexta vez en nueve años, la Copa toma la ruta 202 y para en Don Torcuato. Hindú nunca se bajó de lo más alto del rugby de Buenos Aires. Lo que hizo hoy fue escribir otro capítulo de la historia. La leyenda del Elefante. Un Don campeón.
Créditos fotos: Emiliano Raimondi/Prensa URBA









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