Reflexión
¿Qué hubiese pasado si Duendes acertaba alguno de los 2 penales que tuvo en los últimos minutos de la final del Nacional de Clubes que se jugó el sábado en Villa de Mayo? ¿Seguirían los reclamados -airados, desubicados, en muchos casos- hacia Achi Pastrana? ¿Fue el árbitro el que cometió los penales que pusieron a CUBA al borde de la derrota o fue él quien pateó los penales que no entraron y le privaron del título a Duendes?
Si hay algo en lo que el rugby se parece cada vez más al fútbol es en este ítem: en las sospechas sobre los árbitros (manifestadas en este mismo blog; si dirige uno de la URBA es ventaja para el club de la URBA y así…); en los pedidos públicos de jugadores y entrenadores para que tal o cual no arbitre más y en los constantes gritos e insultos que suelen partir desde muchas de las tribunas del rugby argentino. Es visible que esto se acrecienta cuando se disputan este tipo de definiciones como en el URBA Top 14 o en el Nacional de Clubes.
El árbitro se puede equivocar, aunque el lema en el rugby sea que siempre tiene razón. Como nos equivocamos todos. No contribuye al juego del rugby la critica destructiva hacia los árbitros ni hacia nadie.






23º
23º
23º