Rumbos
Es interesante de observar cómo la International Rugby Board (IRB) explora nuevos destinos y de qué manera. Es una ingeniería política-diplomática para expandir un deporte que si bien en los últimos años encontró otros mercados, sigue reducido en cuanto a competencia y poder económico en un puñado de países.
La cuestión para la IRB no ofrece misterios: si el rugby no convence en los Juegos de Río de Janeiro 2016 y si no conquista otros lugares en el mundo, corre el riesgo serio de quedarse sola con una Copa del Mundo cada 4 años como único ingreso económico global. Y con eso sólo no le alcanza, aunque sea una mina de oro en plena expansión y con una cita el año que viene en Inglaterra, la tierra madre del deporte, que batirá seguramente todos los ingresos en entradas, turismo, derechos de TV y marketing.
El Seven es la punta de lanza para buena parte de esa ingeniería, porque le encontró lugar a las mujeres, un requisito primordial para formar parte del mundo olímpico. Este fin de semana se jugó un torneo de la IRB en China, ganado por Nueva Zelanda, y en agosto se disputará el Mundial en Francia. Un dato: todas las primeras potencias tendrán ahí un seleccionado, excepto Argentina y Escocia. Y sí participarán España y Kazajstán.
Recordar que el último Mundial de Seven fue en Rusia y que el de XV viajará en el 2019 a Japón.
La Argentina forma parte de ese plan de la IRB. La presencia en el Rugby Championship es la prueba más tangible. Y ahora se agregó otra, en el otro Hemisferio: los Jaguares intervendrán por primera vez en la Tbilisi, a jugarse en la capital de Georgia, cuyo seleccionado será rival de Los Pumas en Inglaterra 2015. La UAR fue convocada para reforzar esa competencia, en la cual además del local participarán España e Italia A.






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