Politiquería
El rosarino Carlos Araujo, actual vicepresidente 2º, tiene el apoyo necesario para ser votado el 31 de marzo próximo como presidente de la Unión Argentina de Rugby (UAR), en reemplazo del tucumano Luis Castillo, quien concluye su mandato, que se estiró por 4 años.
Por su parte, la Unión de Buenos Aires recuperará un lugar fuerte en la Mesa Chica después de 4 años, precisamente. El acuerdo producto de las negociaciones políticas de los últimos tiempos y que también -fundamentalmente- ayudaron a que Araujo salte al cargo de presidente, le dejarían a la URBA las sillas de la vicepresidencia 1º y la estratégica secretaría. En los próximos días, la Unión porteña definirá quiénes ocuparán esos lugares.
Si no cambia el panorama hasta la Asamblea Ordinaria que la UAR citó para el lunes 31, Agustín Pichot no seguirá formando parte del Consejo como vocal por la URBA, pero sí continuará al frente de la misión argentina en la IRB y en la Sanzar.
La vicepresidencia 2ª iría para Córdoba, aunque todavía hay que ver qué ocurre con Tucumán, que en estos 4 años, sobre todo en los 3 primeros, fue preponderante con la dupla Castillo-Manuel Galindo. Ambos estarán afuera de la próxima conducción.
Las 8 vocalías titulares y las 6 suplentes serán repartidas a cada una de las Uniones restantes.
Por las reformas votadas el viernes pasado, todos los mandatos serán por cuatro años. De este modo, Araujo será el primer presidente en la historia de la UAR que estará en su cargo durante 4 años sin votación en el medio.
Esas reformas también especifican que de aquí en más, los 6 vocales suplentes podrán ser reelegidos por 2 años más luego de los primeros 4.
Unos días antes de la Asamblea Extraordinaria donde se votaron los cambios del Estatuto, Araujo escribió un sugestivo texto en su cuenta de Twitter, en la cual anunciaba que él iba a votar para que no hubiese reelección del presidente en la nueva reforma. O sea, que el máximo del mandato sea de 4 años.
Lo cierto es que hacía unos meses estaban instaladas distintas versiones, ninguna de ellas confirmadas oficialmente, que indicaban que Castillo quería seguir 2 años más si el nuevo Estatuto proponía 4 + 2. También fue claro que en estos 4 años, Castillo, tal como se lo había prometido a quienes lo llevaron a la presidencia, siempre privilegió al resto de las Uniones por sobre la URBA.
En su vía hacia la ansiada presidencia -varias veces estuvo cerca y desde hace años ocupa cargos en distintos Consejos-, Araujo negoció con la URBA, que si se cumple ese acuerdo recuperará el sillón máximo en el 2018.
En la asamblea del 31 también se someterá a votación la Memoria, Balance y Presupuesto del ejercicio hasta el 31 de diciembre del 2013. Será muy interesante saber cómo dieron esos números.






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