Chocados
La actitud y la vergüenza expuestas en el segundo tiempo evitaron una goleada, pero no otra derrota (31-12; la novena del año en 10 tests), envuelta en otra actuación con varios puntos flojos, esta vez en mayor parte en lo colectivo. Los Pumas siguen chocando con su realidad y con la del primer mundo rugbístico, del cual hoy por hoy están muy lejos. Inglaterra, sin exigirse al máximo en los 80 minutos y llevando adelante el abecé de este juego, ganó con autoridad, marcando 4 tries y culminando con su ingoal invicto.
El primer tiempo de los argentinos fue flojísimo, casi un continuado de los peores pasajes del Rugby Championship, que no fueron pocos. Perdiendo en el uno contra uno, fallando tackles, con una mala organización defensiva y sin variantes para atacar las pocas pelotas que vinieron de dos formaciones vitales que sí funcionaron: scrum (más allá de los dos últimos penales, producto del cansancio y los cambios) y line (incluso se robaron un par).
En esos primeros 40 minutos, en los cuales el capitán Juan Leguizamón cometió 4 de los 5 penales, el argentino pareció un equipo ausente. Vacío. Los ingleses jugaron casi a voluntad. Cada vez que se lo propusieron rompieron la endeble defensa Puma. Fueron 3 tries con fórmulas simples: penal-line-maul o pick&go-ciego. Y pudieron ser más.
En el complemento, la actitud argentina fue otra. Apareció la locura, la vergüenza. Y entonces, con la bandera de Patricio Albacete, la tercera línea, Marcelo Bosch y Nicolás Sánchez (lo lógico sería que un 10 no tenga que tacklear tanto, sino que juegue tanto), Los Pumas fueron a marcar más arriba y, de alguna manera, cortaron el circuito inglés, que con el resultado definido empezó a poner la cabeza en el duelo del sábado próximo ante los All Blacks.
Con 2 penales de Sánchez y sin tantos ingleses, Los Pumas acortaron la diferencia a la mitad (24-12) y se animaron a ir por más. Pero sufrieron con otro problema de estos tiempos: la lentitud de pelota y la falta de variantes en ataque. Sobre el final, los de la Rosa mandaron a Ben Morgan de punta e ingresó rompiendo tackles hasta abajo de los palos. Tercera victoria en igual cantidad de partidos en el año para los inventores del rugby sobre los argentinos.
Vale la excursión a Twickenham por el debut de 2 juveniles: Santiago Cordero (entró por la pronta lesión de Juan Imhoff) y el hooker tucumano Santiago Iglesias. El chico de Regatas Bella Vista cumplió. Cuando la tuvo, arriesgó. Quizá se haya ganado un lugar para estar el sábado ante Gales, en Cardiff. También debe rescatarse el scrum y el line, pero hay mucho sin solución todavía.
En sus declaraciones de ésta semana, Daniel Hourcade enfatizó que Los Pumas deben hacer hincapié en el ataque porque la defensa está. No parece que sea así. La defensa Puma, la histórica, el ADN, ha desaparecido, al punto que recibe un promedio de 4 tries por partido. Si el seleccionado no se vuelve a hacer fuerte en ese ítem, en el que siempre se sintió más cómodo, la reconstrucción será casi imposible. Antes tiene que haber instrucción Puma.
Queda un punto para ilusionarse: la actitud del segundo tiempo. Si bajo ese parámetro se construye la semana, quizá ante el duro Gales pueda darse un salto para después cerrar con una sonrisa frente a los italianos. Pero por ahora es una ilusión nomás.
Créditos Foto y audios: Prensa UAR







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