Tironeados
Hay algo incuestionable: Los Pumas le jugaron de igual a igual a los mejores del mundo al menos durante 40 minutos en el global, los sometieron en el scrum, tacklearon a destajo y mejoraron el line (fue, al fin, plataforma de ataque). Y lo que ocurrió en la noche de La Plata también fue -una vez más- incuestionable: triunfo abultado (33-15), superioridad manifiesta y punto bonus para los All Blacks.
¿Qué pasó, entonces? Nada de aquello de error 0 que se necesitaba. Los 4 tries de los neozelandeses llegaron por errores argentinos. El primero, el de Julien Savea, el que frenó unos 20 primeros minutos extraordinarios de Los Pumas, tras una pelota que Martín Landajo demoró más de la cuenta en liberarla de un ruck y permitió que Kieran Read cargara sobre el kick de Nicolás Sánchez. No hubo offside de ninguna manera. Los otros 3 (uno de Sam Cane y dos seguidos de Ben Smith) llegaron con la misma fórmula: desde un penal transformado en line.
Pero, también, Los Pumas no pudieron mantener otra vez el ritmo en los 80 minutos. Perdieron absolutamente la posesión en los últimos 20 minutos (los cambios no rindieron) y sólo se limitaron a defender. Se sabe: contra estos equipos, en algún momento se flaquea. Y eso pasó.
Habrá que ver cómo repercutió este test en el plantel Puma. Tanta derrota seguida y el ver que no se puede lima la cabeza de cualquier jugador. Pero, además, Los Pumas se encuentran tironeados por una situación parecida a la del año pasado y que está instalada en el ambiente con algunos argumentos ciertos y muchos otros que no. Es la de la creencia que tienen todo como para ganarle el sábado que viene a los Wallabies, en Rosario, y así conseguir la tan ansiada victoria en el Rugby Championship. El apuro del exitismo a veces se asemeja al de otros deportes.
Los Pumas pueden ganarle a esta versión desmejorada de los Wallabies, pero tendrán que jugar aún mejor que lo que lo hicieron ante los All Blacks. Los australianos también facturan los errores. Y saben, a contramano de los argentinos, lo que significa ganar test-matches donde hay cosas en juego. En este caso, evitar el último puesto en el torneo.
Porque así como Los Pumas dieron un salto el sábado en varios aspectos del juego, en otros retrocedieron. Especialmente en el ataque (no mostraron variantes; no hubo circuito de juego) y en el uso del pié. Los All Blacks dieron una clase en ambos rubros.
El camino a buscar un rugby más completo sigue siendo una materia pendiente para el seleccionado, que tuvo puntos muy altos en Patricio Albacete (a mi juicio, el mejor de la cancha), Juan Fernández Lobbe y Nicolás Sánchez, y uno muy flojo en un jugador que el equipo lo necesita imperiosamente: Juan Martín Hernández.
Por eso, si Los Pumas no dan otro salto es probable que tampoco le ganen a los Wallabies. Habrá que ver cómo arma el equipo Santiago Phelan, en lo que seguramente será su último test como entrenador del RCh.
Tironeados por una realidad que los golpea pese a todo lo que dejan en la cancha, Los Pumas afrontan su última semana del Rugby Championship 2013. A jugarse la última ficha.
Audio Phelan y Fernández Lobbe
Créditos Foto y Audio: Prensa UAR







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