Soñar
Es el test soñado para el rugby argentino. El que más atrapa, además, para los que no son habitué a éste juego. Por el imán que tienen los All Blacks, por su fama de invencibles (lo son para la celeste y blanca) y por ese ya marketing que se formó alrededor del Haka. La gente quiere ver a Los Pumas, pero esa expectativa crece cuando enfrente están los de negro, los campeones del mundo, los mejores de todos.
En medio de todo eso se instala otro sueño: ganarles. Algo que, salvo Inglaterra en noviembre pasado, nadie puede hacer desde hace más de 2 años. Pero en el interior de cada uno, impulsado seguramente por el fuego sagrado de Los Pumas, siempre hay un espacio para soñar con un triunfo histórico. Porque eso sería vencer a los All Blacks: histórico.
Toquemos tierra ahora. ¿Los Pumas les pueden ganar mañana, en La Plata, a los All Blacks? Hay un porcentaje. Mínimo, pero lo hay. Claro que para ello tienen que suceder varios factores que, de darse, también ingresarían en el rubro de lo histórico. Los nezoelandeses son más que los argentinos porque son los mejores del mundo. Hacen todo simple y bien, cualquiera sean los interpretes. Sí, hasta sin Dan Carter y Richie McCaw. ¿O acaso no doblegaron a los Springboks hace 15 días sin sus 2 estrellas (el 10 salió rápido luego del tackle alevoso de Bismarck du Plessis)? Dominados y todo, jamás perdieron la línea ni la paciencia. Y ante el primer descuido rival, try.
Si Los Pumas pueden jugar con error cero (¡cero!), el impacto es posible. De lo contrario, el sueño quedará para otra oportunidad. Mañana, el partido de los argentinos debe empezar, otra vez, desde el scrum. Esa primera batalla puede ser el comienzo del resto del partido, que hay que jugarlo al ritmo criollo (nunca entrar en el ida y vuelta, donde los All Blacks liquidan al contrario), con mucha seguridad en el control de la pelota y, sí, buscando el factor sorpresa en el ataque. Santiago Phelan se ha decidido en las puntas por dos jugadores (Juan Imhoff y Lucas González Amorosino) que son explosivos cuando entrar en contacto con la pelota. Es de suponer que la idea es que les llegue la mayor cantidad de oportunidades posibles.
La vuelta de Patricio Albacete es clave por varios motivos. El Pato aporta seguridad en el line (él y Juan Fernández Lobbe son los ingenieros de esa formación), fricción al extremo, tackle y una enorme capacidad para pescar. Con él, Los Pumas tendrán mañana un pack de forwards poderorísimo, con 2 pilares first-class, una tercera línea del primer mundo y un Julio Farías que si bien no aporta altura y kilos en la segunda línea, es una garantía en el tackle. Nunca te deja a pié el tucumano.
En los backs regresan los centros titulares de estos 2 últimos años: Santiago Fernández y Marcelo Bosch. Enorme tarea tendrán frente a quizá la mejor pareja de centros del mundo, que, además mañana jugarán juntos su test número 50, alcanzando la marca mundial de los irlandeses Brian O’Driscoll-Gordon Darcy. A Ma’a Nonu y Conrad Smith no hay que darles ni un milímetro.
También es mañana otra buena prueba para Martín Landajo y Nicolás Sánchez. El 9 tendrá enfrente a quizá el mejor 9 del momento (Aaron Smith) y deberá esta fino para manejar los tiempos de la pelota. En tanto, el tucumano, que se ha ganado la titularidad, también tendrá que ser inteligente cuando recurra al kick. Ya se sabe: una pelota adentro es 3/4 de try de los All Blacks. Atrás, Juan Hernández es garantía. Sin los brillos de otras épocas, impone respeto y rompe a todos con su tackle.
En cuanto a la preparación, Los Pumas tomaron nota de lo del año pasado. Hubo una semana de descanso tras la vuelta de Oceanía. Y en ésta, dos entrenamientos duros, mucha concentración, otro día libre (el miércoles) y el pase por alto del captain’s run de hoy. El plantel se quedó en su búnker de Tigre. Para que nada distraiga el objetivo.
Mañana, desde las 19.45, después de los himnos y del haka, miles de corazones en el Único de La Plata y frente a los televisores y a las computadores empezarán a latir con el sueño de ganar este partido. Los jugadores saben de eso y saben también lo que pasó el año pasado en el mismo escenario. Ellos tiene los pies sobre la tierra. Como hay que tenerlos en éste análisis. Porque el Rugby Championship no termina mañama. Luego quedará el encuentro con los Wallabies (que vendrán de vérselas con los Springboks, en Newlands), en Rosario. Para ir también manejando las ansiedades.
Pero volviendo a lo más inmediato, que es la misión All Blacks, para cumplir con el sueño deben de ganar, Los Pumas tienen que jugar el partido soñado. No se trata sólo de un juego de palabras.
Crédito Foto: Rodrigo Vergara/Prensa UAR







Londres
26º
Londres