Columna
Del dominio abrumador de Nueva Zelanda. De eso escribí en la Guía del Rugby Championship que publicó hoy La Nación. No está en Internet, así que se la transcribo aquí.
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¿Qué país ganó la primera y la última Copa del Mundo? ¿Qué país es el actual campeón del Rugby Championship? ¿Qué país fue el que más veces logró el Tri Nations? ¿Qué país es el actual campeón del mundo de Seven masculino y femenino? ¿Qué país obtuvo el último Circuito de Seven de la IRB ? ¿Qué país es el número 1 del ranking de la IRB ? ¿De qué país es el primer y último campeón del Súper Rugby? Todas estas preguntas tienen la misma respuesta: Nueva Zelanda.
A ese gigante imparable del rugby, cuyo emblema son los All Blacks, la Argentina tendrá el privilegio y el riesgo de volver a enfrentarlo. Con los 2 tests de esta segunda edición del Rugby Championship, los Pumas se habrán topado con los de negro en 5 oportunidades en apenas 3 años. Todo un dato, teniendo en cuenta que antes habían chocado 13 veces en 2 décadas. Y quedarán todavía los cruces de 2014 y 2015 por el torneo de la Sanzar y el debut de ambos en la Copa del Mundo 2015, nada menos que en Wembley.
Quizá de tanto enfrentarlos, seguramente algún día los Pumas podrán sacarse la espina con los All Blacks. Hoy parece imposible no sólo para los argentinos, sino para el resto. Es tal la supremacía de los neozelandeses que de los últimos 24 tests que disputaron, ganaron 22, empataron 1 y sólo perdieron el último del año pasado, ante Inglaterra, en Twickenham (38-21).
Antes, el invicto ocupó los 7 partidos de la Copa del Mundo, la serie de junio de 2012 ante Irlanda, el Rugby Championship, la Bledisloe Cup y la serie de noviembre con Escocia, Italia y Gales. En esos 20 encuentros, ganó 19 y empató el de la Bledisloe con los Wallabies (18-18). En 2013, el panorama no cambió. Masacró a Francia por triplicado: 23-13, 30-0 y 24-9.
Este año también arrojó el doblete en el Mundial de Seven, otra conquista del Circuito de esa especialidad y la defensa exitosa de los Chiefs del título del Súper Rugby, venciendo hace un par de semanas a los Brumbies de Australia. Los neozelandeses sólo no se llevaron en 2013 el Mundial M20, que quedó en poder de Inglaterra.
¿Y ahora? Son de nuevo híper favoritos, aunque los renovados Wallabies y los Springboks tienen con qué voltearlos. Pero si los All Blacks están al cien por ciento no hay quién pueda con ellos. Por la contundencia de su juego y por las variantes que tienen en su plantel. Tranquilamente pueden armar dos XV de igual nivel. Con un plus: se quitaron de encima el trauma del Mundial y desde ahí lucen con una confianza extrema.
¿A qué se debe semejante supremacía –histórica, por otra parte- de un país en un deporte en el cual hay al menos otras 8 potencias? Cualquiera que pise Nueva Zelanda lo comprobará con sus propios ojos. Salvo en Gales, en ningún otro lugar del mundo se vive el rugby como allí. Todos, hombre y mujeres, ancianos y niños, saben de rugby. Los chiquitos salen de las escuelas con una ovalada en la mano, hay canchas por todos lados y es moneda corriente encontrar tocatas multitudinarias a las salidas de las universidades o de los trabajos.
En Nueva Zelanda se respira rugby. No es en sentido figurado. Realmente ocurre así. Es tema de conversación en cada charla y todo lo que sucede alrededor de los All Blacks es casi una cuestión de Estado. Hay un orgullo nacional de que sea un sello en cualquier rincón del planeta. Porque si alguien menciona a los All Black, inmediatamente se lo relaciona con el rugby y con Nueva Zelanda. La marca All Blacks es, además, una máquina de facturar divisas.
Y en cuanto al juego, ¿qué más agregar? De aquel seleccionado que en los 70/80 impuso el maul, el que alcanzó la perfección en el título mundial de 1987, al de estos tiempos, el de la maestría en las destrezas. En el medio, un predominio que se desvanecía en los Mundiales. Ese trauma nacional vencido recién en 2011, en su casa.
En Nueva Zelanda se juega al rugby. No se choca. Se juega. Todos quieren la pelota; todos la pasan. Es un tema cultural. Y hasta se pueden escuchar abucheos en la tribuna cuando alguien intenta un drop en pleno ataque. Gracias al Rugby Championship, los argentinos pudieron apreciarlo el año pasado. En La Plata, los de negro dieron una exhibición de éste deporte. De cómo se juega verdaderamente, más allá de la licencia que suelen tener para entrar por el lado incorrecto en las formaciones. Algo en lo que Richie McCaw, ahora ausente por año sabático, es un experto.
¿Qué país es el candidato para ganar este Rugby Championship? La respuesta es la misma que en el primer párrafo. Entonces, disfrutemos de poder ver a los All Blacks.






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