Trabados
Un triunfo, una leve reacción de carácter en el segundo tiempo y una tenue mejoría en el line y en el scrum. Poco, pero mucho para lo poco que han mostrado Los Pumas en ésta serie de junio que concluyó con un 29-18 sobre la modesta Georgia. Poco juego del equipo, poca gente para una sede que costó ubicar, poca previsión de parte de la UAR para éstos tests de mitad de año. El seleccionado ha quedado trabado en ésta ventana.
Es verdad que a partir del miércoles empieza otra historia con el plantel que viajará a Pensacola con vistas al Rugby Championship, pero no se puede dejar de lado lo que pasó, porque a la realidad de la alta competencia que plantea la UAR hay que mirarla desde todo su contexto y no, como pretenden u ocultan algunos, desde un plano de la excusa o de otra realidad.
Como escribí el jueves en La Nación, se sabía desde hace un año lo que esperaba para junio. No fue como en el 2012, cuando la situación era nueva. No se percibió un interés real por éste seleccionado ni se lo preparó adecuadamente para enfrentar a un seleccionado como el inglés. Es más: si no fue derrota el sábado ante Georgia se debió más a los errores infantiles del rival (penales a montones, un sombrerito inútil tirado en las propias 22) que a virtudes propias. Por eso el triunfo no debe engañar ni vale aquello de “al menos se ganó”.
Es cierto que este año es una bisagra en el plan previsto para la alta competencia internacional. Se sabía también. Pero no termina de cerrar como excusa, aunque se enojen o vean fantasmas con las críticas los que forman de ese proceso de alta competencia (dirigentes, staff, jugadores). Lo que pasó en esta ventana de junio debería formar parte de una profunda revisión. Para no volver a quedar trabados.
Crédito Foto: Prensa UAR







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