Límite
El balance de Los Pumas para esta serie de junio de local ante Inglaterra fue bastante más duro del que se preveía antes del primer test jugado en Salta. Luego del disputado hoy en Vélez, las cifras son categóricas: 2 amplias derrotas por 29 y 25 tantos de diferencia; 83 tantos en contra y sólo 29 a favor; 11 tries en ingoal propio y apenas 2 en el ajeno; 3 tries sufridos producto del scrum, 2 de ellos que terminaron en try penal en un mismo test (inédito para la historia Puma). También resultaron enormes las diferencias físicas y técnicas ante un rival que, vale aclararlo, mostró un excelente nivel más allá de las facilidades con las que contó.
Ratificamos lo que venimos opinando hace un buen tiempo: éste 2013 será extremadamente duro para Los Pumas. Y éste comienzo del periplo de 12 tests en total lo demuestra. Con un elemento que ahora cobra más trascendencia: el partido del sábado que viene ante Georgia, en San Juan. Nos decía recién Rodrigo Roncero en el programa Las Voces del Rugby (FM Milenium 106.7): “Es muy complicado porque una derrota como la de hoy te deja muy mal y porque a Georgia habría que ganarle porque es el de peor ranking de todos los que se enfrentarán este año”.
El de Georgia es de esos partidos residuales: si se gana, era lo que se debía; si se pierde, es un fracaso. Por eso, Los Pumas deben hacer lo primero. Están en el límite. Otra derrota, que tendría un componente mucho más poderoso que éstas 2 ante una potencia como Inglaterra, minarían la confianza, especialmente en el grupo que luego se unirá a los titulares que están reservados para el Rugby Championship.
Pero vayamos a lo de hoy y al 26-51 para poder comprender la transcendencia que tiene esta última semana de la ventana de junio. Los Pumas mejoraron su imagen del sábado pasado. Era muy difícil no superarla, por cierto. Pero lo hicieron. El line funcionó, el equipo tuvo algunos arrebatos, hizo 2 buenos tries y encontró algunos puntos interesantes en las actuaciones de Nicolás Vergallo, Mariano Galarza, Benjamín Macome (el mejor tomando en cuenta los 2 partidos) y Rodrigo Báez.
De todos modos, volvió a quedar muy lejos de Inglaterra. El scrum, símbolo del rugby argentino, retrocedió una vez más. Incluso el primer try, que llegó por esa vía en la que los argentinos lo frenaron con penal, significó un quiebre en el desarrollo. Hasta ahí, a los 31 minutos, Los Pumas tenían controladas las acciones y ganaban 12-6, con 4 penales de Martín Bustos Moyano, quien tuvo 100 por ciento de efectividad a los palos. Ese try penal desmoralizó a un equipo y agrandó al otro.
Enseguida llegó otro try (del muy buen 10 Freddie Bruns) tras un line perdido y un free-kick en contra en un scrum, y, sobre el final del primer tiempo, el golpe de nocaut: otro try penal desde el scrum, pedido por los ingleses.
Sin scrum no se puede jugar. Menos Los Pumas.
En el segundo tiempo, a los 11, llegó la mejor jugada de Los Pumas en los 160 minutos. Varias fases, con Vergallo y Galarza como puntales, y Manuel Montero rompió varios tackles a pura furia. Luego, el chico de Pucará protagonizó la escena más dolorosa de la tarde: su rodilla quedó muy maltrecha (faltan los estudios) y salió en camilla (que tardó más de la cuenta en llegar) llorando y tomándose el rostro con sus 2 manos. Una pena.
Pero rápidamente Inglaterra volvió a florearse con tries para todos los gustos: 2 del wing Marland Yarde, uno del hooker Rob Webber y otro (espectacular) del centro Kyle Eastmond. Los Pumas sólo pudieron ofrecer a cambio en ese lapso hasta el final uno de Tomás Leonardi, producto del pick&go de los forwards.
Buena noticia fue un estadio de Vélez casi colmado, con alrededor de 35 mil personas, la mayoría chicos de multitudes de clubes, que siempre le dan un toque especial a los partidos de Los Pumas. Buenos Aires sigue siendo una gran plaza para el seleccionado, más allá de cómo esté su juego. Eso sí: el público se mantuvo callado, al borde de la apatía, durante casi todo el test.
Pasó Inglaterra. Floreándose, con un nivel muy superior, mayor al calculado. Dos duras derrotas para Los Pumas en un año bisagra en la alta competencia internacional. Ahora viene Georgia. Seguramente con algunos cambios en el plantel. Con la necesidad impensada de tener que volver a dar un paso adelante en el juego para ganar. De como mínimo hacer bien lo elemental: scrum, line, uno contra uno. No hay otra chance con esta presente tan en el límite.
Crédito Fotos: Rodrigo Vergara/Prensa UAR








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