Mal
No será éste un año sencillo para Los Pumas. Porque habrá una transición entre la primera vez del 2012 y la necesidad futura de afirmarse en la Fórmula 1 del rugby. Este primer compromiso, el de hoy ante Inglaterra, en Salta, el primero de una serie de 12 tests, no era determinante porque se sabía que el equipo llegaba con poco tiempo de preparación y con poca experiencia juntos. Sin embargo, no se esperaba una actuación tan floja, con casi nada por rescatar, al punto que, cosa rara en la historia del seleccionado nacional, provocó una sensación de fastidio y decepción en el público.
El partido terminó 32-3 a favor de una Inglaterra que ya a los 32 del primer tiempo ganaba 25-0. La estadística, que a veces no dice nada, indica que es la segunda peor derrota en el historial ante ambos. La más abultada de local. Pero, como dijo Felipe Contepomi (el mejor, por lejos, de su equipo), los argentinos podrían haber perdido por mucho más. Fue así grande la diferencia de los de la Rosa, que en el segundo tiempo claramente levantaron el pié del acelerador.
Para peor, la última imagen del partido: los ingleses arrollando a Los Pumas en el scrum con uno menos y el 8 (Billy Vinupola) apoyando bajo los palos.
Los Pumas no hicieron nada bien, además de que no les salió nada bien. Sin pelotas propias es imposible jugar en éste nivel. Y tanto el line como el scrum resultaron un fracaso, sobre todo la hilera, donde los envíos se perdieron una y otra vez. Pero también hubo serios errores de manejo, se perdió excesivamente la pelota, se falló -sobre todo en el primer tiempo- en la primera línea de tackle, hubo debilidad en las puntas y, por si fuese poco, Martín Bustos Moyano acertó sólo uno de sus 4 envíos, mientras que el 10 inglés, Freddie Bruns, metió todo.
Queda una semana para arreglar algo y dar más pelea en la revancha del sábado próximo en Vélez. Seguramente Los Pumas mostrarán otra cara porque es difícil que puedan repetir un partido como el de hoy. Habrá que, ante todo, tratar de hacer bien lo simple, como lo hicieron los ingleses, que en un momento dieron una sensación difícil de encontrar en un partido de este nivel: baile. Se pasaban la pelota sucesivamente, de lado a lado, yendo para adelante, a su antojo. Los 2 primeros tries atesoraron más de una docena de pases.
No hay mucha mano para meter en cuanto a nombres. Es lo que hay para enfrentar esta ventana de junio. Habrá que hablar mucho y habrá que escuchar mucho. Otra derrota como la de hoy incluso puede jugar en contra en el último partido contra Georgia.
¿Para rescatar? Contepomi, el capitán. Nunca te deja a pié. Algo de Benjamín Macome (en la foto de abajo) y algo de Julio Farías, que siempre rinde como mínimo 6 puntos. Guillermo Roán la pidió cuando entró y fue al frente. Y no mucho más.
¿Inglaterra? Muy bien. Muy claro lo que pretende y ejecuta. Mucho futuro, teniendo en cuenta que vino acá sin la mayoría de sus titulares.
Hay revancha. Siempre la hay. Es lo lindo del deporte y de la vida. En Vélez habrá otro capítulo. Y Vélez ha sido testigo de cosas grandes.
Créditos Fotos y Audios: Prensa UAR








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