Este post no lleva título a propósito. Es probable que vaya contra todas las reglas del periodismo. Es más: si lo leen los alumnos de TEA y Deportea tienen todo el derecho a venir a recriminarme tantas insistencias mías con el latiguillo “todas las notas llevan título”. Pero responde a un estado de ánimo personal en los últimos minutos del 2012, que, vale aclararlo, fue de gran crecimiento en todo sentido, también para éste blog. Pero hay varias razones por las cuales llego con el tanque vacío. Primero, mi madre sigue muy grave y tengo todo mi cuerpo sólo ahí. No me entra una idea en la cabeza. Y segundo, que no tiene que ver con lo primero, siento que llegué a un límite en el rugby. Voy a tratar de explicarlo.
Siempre creí -porque así me lo enseñaron los viejos maestros- y lo sigo creyendo, que un periodista mucho tiempo en el mismo lugar termina siendo víctima de varios vicios de la profesión. Se achancha, se burocratiza, empieza a escribir siempre de lo mismo y queda enredado en ciertos círculos preestablecidos y que nunca se acaban. Siempre creí y creo que el periodista debe reinventarse todo el tiempo. Buscar cosas nuevas, experimentar en otros ámbitos, crear otros espacios. Irse, en definitiva, de donde ya no se siente cómodo, de donde ya no encuentra espacios para crecer ni, tampoco, para disfrutar. No soy un utópico absoluto y sé bien que el factor económico -porque sigue sirviendo para vivir- en la mayoría de los casos lo impide.
Perdí dinero cuando me fuí de Clarín en el 2006, pero gané muchísimo, en todo sentido, con lo que vino después. Pude abrir la cabeza y así apareció este blog, entre tantas otras cosas. Pero, insisto, aquella vez, como ahora, tenía de dónde agarrarme: todos saben que mi sostén económico y mi proyecto personal más fuerte es, por ahora, TEA y Deportea. Y aclaro el por ahora porque también sé que no lo será por siempre. Bah, eso creo al menos.
Lo cierto es que antes de lo de mi vieja me empezó a rondar por la cabeza dejar de escribir de rugby. Tuve una fuerte señal el día de la presentación del libro Ser Puma. Algo adentro me dijo: “Hasta acá llegaste”. Puede ser que arribé muy cansado al fin de año -la edad sigue corriendo y cada vez se siente más-, pero también empecé a sentir síntomas como los que experimenté en su momento en Clarín y en otros lados en los que trabajé. Ya no me divierte. Como diría el gran Marcelo Bielsa, me siento vacío, en este caso para hacer periodismo en el rugby. Me parece que no tengo mucho más para dar. O si lo tengo, no me dan ganas. Y no se trata de un caprichito de nene caprichoso.
Pero también es verdad que ciertos episodios últimos en el rugby me han cansado. No el juego, que lo sigo amando, aunque ya se habla poco de él, sino ciertas estructuras, negocios y personajes. Soberbias, corrupción, apretadas, desplantes y tipos que se creen con derecho a todo me hicieron preguntar qué hago acá, corriendo a esta edad, sin necesidad y ya sin ganas, atrás de lo que pasa en la UAR, en la URBA, en Los Pumas y en toda la maquinaría que hay alrededor de ellos. Podría escribir de rugby evitando todo eso, pero me conozco: no podría. O me voy del todo o me quedo del todo, incluyendo los otros medios para los cuales colaboro.
De todos modos, cualquiera sea la decisión que tome, no pienso cerrar este blog, que es un canal para que todos los que quieran hablar de rugby entren aquí. Se cumplió aquel pronóstico que me dio Lalo Zanoni, uno de los que me introdujo en el mundo de la 2.0 (ya saben que yo era un cruzado contra todo lo que fuese Internet antes del 2006): “Vas a ver que en un momento el blog te lo arman los lectores. Que si vos no estás, ni lo van a notar”. Y eso ocurre. Hace varios días que no entro y esto sigue su camino. Lo que quiero decir es que este blog puede continuar sin mí. Ya está instalado. Ya cumplió uno de las funciones que para mí debe tener el periodismo, además de la primera que es informar: molestar al poder.
Cuando termine lo de mi vieja, me tomaré unas vacaciones. Las necesito profundamente. A la vuelta, veré y lo hablaré con ustedes, con mis afectos y con los periodistas de mi confianza. Mientras, el blog se mantendrá activo, ya que periodistas amigos irán subiendo material para que se informen y se entretengan.
Ya terminando el 2012, les deseo un excelente 2013 para todos. Que se cumplan todos sus sueños. Me hubiese gustado cerrar el año con esos balances y votaciones que hacen todos y que están buenas, pero no dio. Pero pueden armarlos ustedes (el mejor XV del año, el mejor try, el momento más impactante del 2012, el mejor jugador, el mejor equipo..) Yo estoy como el título de este post.
Gracias por estar
Los quiero
Besos y abrazos
JB






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