Respeto
Ahí van bien juntos, todo un símbolo de lo que también pasa afuera, Juan Figallo, Juan Fernández Lobbe, Patricio Albacete, Juan Leguizamón y Rodrigo Roncero (con la sangre que agiganta su leyenda) apoyando a Manuel Carizza en su embestida al genial capitán de los All Blacks, Richie McCaw, el que cuenta con licencia eterna de los árbitros para vulnerar el reglamento entrando a las formaciones por cualquier lado. Ahí van Los Pumas, el equipo que respeta todo el mundo del rugby. El equipo que debemos disfrutar, más allá de las derrotas.
Bajo la lluvia y el viento huracanado de la noche de Wellington, el seleccionado argentino dio un paso adelante. Y vaya cómo. Ante los campeones del mundo, los que venían de un récord de 12-0, los que venían de vencer ampliamente a los Wallabies. Los tuvieron largo rato en jaque, dominándolos, destrozándolos a tackles (¡107!), desordenándolos e incluso ganándoles en el marcador después del try de Roncero, tras una acción que nació, precisamente, de la presión y de un tackle de otro gigante que no está en la foto: Eusebio Guiñazú.
“Es la mejor defensa del mundo”, dijo Steve Hansen, el coach de los ABs después del partido, que los de negro ganaron por 21-5. Los Pumas conservan su ADN, pero progresan en el juego. Es verdad que no anduvo el line (se perdieron 7 envíos, pero el viento complicó todo), que se cometieron muchos penales en el primer tiempo (7, aunque el árbitro francés Romain Poite no sancionó con la misma vara a los dos equipos) y que falta un pateador confiable, después de tantos años con Felipe Contepomi salvando las papas en ese rubro. Sin embargo, el equipo volvió a demostrar que está para grandes cosas.
Hay varias imágenes que quedan grabadas del test en el Westpac Stadium. El try de Roncero, claro. La entrega inclaudicable de todo el equipo. El tackle salvador de Marcelo Bosch al final del primer tiempo. El tackle furioso de Juani Hernández al medio del cuerpo de Conrad Smith. El de Horacio Agulla a Cory Jane, barriéndolo. Los 13 tackles de Corcho, los 12 de Hernández (¿vieron ese kick tres dedos, lleno de magia, que metió en el segundo tiempo), los 11 de Farías (en 70 minutos, porque recibió una amarilla), los 9 de Carizza (enorme partido), de Roncero (¡en 51 minutos!) y de Albacete (otro gigante; ¿vieron la pelota que recuperó en el ST?).
También quedan en la memoria los huevos de los dos wines. Gonzalo Camacho y Horacio Agulla están encendidos. Enloquecidos. Más el progreso que va mostrando Nicolás Vergallo, en un partido muy complicado para él y que lo manejó, sobre todo con el kick al cajón.
Los All Blacks son mejores. Por eso ganaron. Pero como los Springboks, no se llevaron bonus ofensivo de su batalla de local con Los Pumas. Sin embargo, las distancias se han acortado. Miremos lo que pasó hace 11 meses en la Copa del Mundo y lo de anoche. Con los mismos nombres. Este fue otro partido. Y los serán los que vengan, sin dudas, si los argentinos siguen por este camino.
Ahora hay que viajar a la Gold Coast para enfrentar a los Wallabies, que hoy se repusieron y sacaron adelante un partido muy complicado ante los Springboks, en Perth. El objetivo sigue siendo el mismo: progresar en el juego. Hay una semana para pulir errores y para pensar cómo se les juega a los australianos. Todo es posible.
El mundo respeta a Los Pumas. A nosotros nos toca disfrutarlos. Y volviendo a parafrasear a Agustín Pichot después de aquel impacto en el debut en el Mundial 2007, esto recién empieza.
Crédito Foto: Rodrigo Vergara/UAR







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