Falta (II)
Un rapto de furia en los últimos 15 minutos permitió que la imagen no fuese la misma del sábado pasado, en la derrota en Vélez. En ese lapso, Los Pumas anotaron dos tries, se llevaron por delante al Stade Francais y revirtieron el resultado para terminar ganando 31-17. Pero las sensaciones que dejó la noche del viernes en Colón de Santa Fe no difieren en mucho de lo acontecido en el primer duelo con el equipo francés: al seleccionado argentino aún le falta para llegar al juego que pretende y que es necesario para no pasarla mal en el Rugby Championship, a sólo una semana de su debut ante los Springboks, en Ciudad del Cabo.
De todos modos, Los Pumas mostraron una mejoría. Leve, pero mejoría al fin. El pack funcionó mejor, sobre todo con el arma del maul y en las formaciones primarias: el scrum, pese a que todavía le resta mayor agresividad, y el line, en el cual esta vez se perdió sólo un lanzamiento, aunque fue ese en franco ataque. También fue saludable el ingreso de Martín Landajo, precisamente en el período en el que el equipo dio vuelta el trámite y el resultado. El del CASI le imprimió a la base más velocidad que la que le otorgó Nicolás Vergallo, que no tuvo una buena noche, con pases erráticos.
Otro aspecto a destacar es que Juan Martín Hernández está de vuelta con toda su categoría. Da la sensación que el Mago de Los Pumas va de menor a mayor. También debe anotarse en los puntos positivos a los tres wines: Horacio Agulla (el mejor de la serie, con un try en cada partido), Gonzalo Camacho (pura potencia, nunca pierde la pelota en el contacto) y Juan Imhoff (en pocos minutos también se anotó con un try en cada encuentro).
Pero, claro, con eso no alcanza. El equipo volvió a estar perdido en varios lapsos del partido contra el Stade. Y volvió a desconcentrarse luego de un try rival. Le pasó en Vélez y de nuevo anoche.
Hay, en ese sentido, errores urgentes a resolver: entrar de pié a los rucks y mantener el control de la pelota. Es verdad que ese plan que quieren desarrollar Los Pumas de más fases y de mayor velocidad al juego necesita tiempo de experimentación, pero a veces el equipo juega la pelota porque sí, sin cuidarla en el momento indicado. En el rugby de alto nivel la mejor pelota sigue siendo la más segura.
Una cosa es un rever pass como el que ejecutó Felipe Contepomi (raro verlo ante Los Pumas; cantó el himno argentino e, increíblemente, fue chiflado cuando intentó su único kick a los palos), magistral, desorientando a la defensa y abriendo el camino al primer try del Stade, y otra es intentar esa misma acción para sacarse de encima la pelota.
De dos pelotas perdidas fue desde donde nacieron los dos tries de los franceses. Ante los Springboks, por ejemplo, esas acciones hubiesen sido letales, para goleada.
Con la baja de Agustín Creevy (fractura del cartílago costal derecho, con una inactividad de 3 semanas), el hooker titular será Eusebio Guiñazú (el mendocino anduvo bien en el lanzamiento del line) y seguramente se convocará a Bruno Postiglioni como suplente.
Los Pumas viajarán mañana a Ciudad del Cabo, vía Johannesburgo. Un periplo largo, ya que no hay más vuelos directos entre Buenos Aires y Cape Town. Saldrán a las 18.10 y llegarán al destino final a las 13.10, las 8.10 del lunes de la Argentina. Una vez ahí, Santiago Phelan tratará de aprovechar al máximo el poco tiempo para corregir todo lo que falta. El test ante los Boks será el sábado, a partir de las 12 de la Argentina, en Newlands.
Falta poco para el debut y aún les falta bastante a Los Pumas para llegar al ideal del juego que pretenden. Ya no hay más tiempo para pruebas. El Rugby Championship se viene encima.
Crédito Foto: Rodrigo Vergara/Prensa UAR







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