Columna
Les dejo el texto que escribí para Rugby Fun.
Por primera vez en el año, en un mismo fin de semana se cruzaron los Pampas XV, el Campeonato Argentino y el torneo de la URBA. Y hasta podríamos agregarle a Los Pumitas. Una superposición entre lo internacional y lo doméstico que si bien no se dará con frecuencia, sí sentará en el rugby nacional un debate que, ojala, sirva para crecer, porque ese debería ser el objetivo.
Hay una mirada primaria alrededor de esto, que puede o no sostenerse en el tiempo. Tanto todo el Argentino como seguramente todo el torneo de la URBA no contarán con los mejores jugadores locales. Ahora están en la Vodacom Cup, con los Pampas. Más tarde lo harán con Los Pumas, específicamente en la ventana de junio. Y habrá que agregar el Seven. Pero, además, al menos en Buenos Aires, no podrán representar a sus clubes varios de los pladares y ninguno de los contratados.
Primer interrogante de ese debate: ¿Matará la alta competencia internacional la alta competencia doméstica? Hoy, sí. Vayamos al Argentino, que aún está en plena competencia. Entre Buenos Aires (13) y Tucumán (10) aportaron 23 jugadores al plantel inicial de 30 de los Pampas. Ambos seleccionados, tradicionales animadores del certamen, quedaron eliminados antes de tiempo. Las Águilas, dos fechas antes; la Naranja, el último fin de semana.
Lejos está éste análisis de desmerecer a Córdoba y a Rosario y Salta, uno ya finalista y los otros dos todavía en carrera por un lugar en la definición. Sobre todo a los Dogos, que van por el bicampeonato. Pero lo cierto es que estas Uniones sufrieron esa sangría en un número mucho menor.
No se puede evitar, tampoco, una mirada a cómo se recibió en el país el plan de alto rendimiento de la UAR. Todas las Uniones, a excepción de Buenos Aires, lo ven hoy como una salvación, especialmente porque reciben partidas de dinero mucho más importantes que históricamente y porque creen que eso les servirá para crecer. Apuestan a ese programa. Y está bien.
No sucede lo mismo en el ámbito de la URBA. Al menos en un fuerte sector, aunque ya no es mayoritario. Se sabe: el Plar fue aceptado, y con limitaciones, después de varias asambleas y todavía hay una buena parte de la dirigencia que lo ve como un retroceso.
De todos modos, no hay que perder de vista el tema. ¿Qué pasará cuando regresen los Pampas? ¿Los becados y los contratados? No sería de extrañar que vuelva a estallar el tema y que se sucedan las polémicas y las asambleas. Una aclaración: no existen sólidos indicios de ello, pero ya se escucharon voces de quejas. Habrá que estar atentos.
Pero no se debe tomar al 2012 como un año definitivo en estos aspectos. Sería un grueso error. Se trata de un año que significa el comienzo de una transición, de la cual habrá que esperar a ver cómo se va desarrollando en el futuro, más allá del próximo 31 de diciembre.
Lo cierto es que tampoco se puede tener todo. Eso lo deben comprender todos los actores de este deporte. El que apuesta al amateurismo pleno no puede gozar de los beneficios del profesionalismo; y el que quiere el camino del dinero no puede entrar en el terreno amateur. Hay que optar, aunque sería muchísimo mejor acordar, para que todos se nutran de todos.
Hoy existe una competencia interna debilitada, que también se palpita en el papel fundamental que se le dio a la televisión, en este caso a ESPN como monopolio del rugby. Este fin de semana fue testigo: no hubo emisiones en directo del Argentino ni de la URBA. Y el programa de los domingos, que solía ser de dos horas y con amplia cobertura del torneo de Buenos Aires, desde el año pasado perdió espacio. En su defecto, creció para el rugby inglés, el francés y el Súper Rugby. Y ahora se agregará nada menos que el Rugby Championship. ¿Qué lugar ocupará, entonces, en la pantalla exclusiva la actividad doméstica?
Se insiste: no deben hacerse ahora, ni en todo éste 2012, sentencias definitivas. El rugby argentino cambia a una velocidad que no lo permite. Pero no es cuestión tampoco de mirar al tren. Hay que subirse y debatirlo ahí arriba.






Cartelera
Todos al Ingoal (24°)
Todos al Ingoal (24°)