All Pumas
Alegría por la clasificación a los cuartos de final, con todo el gran mérito que ello acarrea. Mesura y hasta cierto aire de disconformidad por cómo se jugó. Dos sensaciones, en ambos extremos, que Los Pumas mostraron una vez concretado el 25-7 contra Georgia, en el Arena Manawatu de Palmerston North, que les sirvió para seguir con vida en esta Copa del Mundo, ahora rumbo a Auckland, donde el domingo a las 20.30 de aquí, 4.30 de la Argentina, chocarán nada menos que ante los dueños de casa, los All Blacks, en el templo del Eden Park de Auckland.
Raras las sensaciones porque fue raro el entorno con el que Los Pumas llegaron a este partido. Sabiendo de antemano que con un punto se clasificaban, jugando en un horario nada habitual (la 1 de la tarde), con un clima cambiante (lluvia a la mañana, sol al mediodía) pero, por sobre todas las cosas, porque, históricamente, al seleccionado argentino le cuesta más de la cuenta ponerse el traje de favorito o de candidato. Como había dicho Pato Albacete antes de Rumania: “Lo mejor para nosotros es entrar hasta cagados”.
El test en Palmy volvió a dejar esa certeza. Fueron 80 minutos All Pumas. Todo pasó por ellos. Lo malo del primer tiempo, jugando a mil por hora, con múltiples errores en el manejo, perdiendo en el contacto, equivocando las decisiones y fallando a los palos. Y lo bueno del segundo, bajando varios cambios, percutiendo con la buena labor del pack, ordenando el juego para desordenar a Georgia y golpeando en los momentos exactos.
Fue un All Pumas este transcurrir por la primera rueda. Jugándole de igual a igual y mereciéndole ganar a la poderosa Inglaterra. Liquidando con autoridad el duelo con Rumania. Zafando a la heroica el test con Escocia que significaba seguir o marcharse a casa. Y superando con zozobras al que llegaban como grandes favoritos con la zanahoria de pasar por segunda vez consecutiva a los cuartos de final de una Copa del Mundo.
Y también es un All Pumas ésta clasificación, histórica y merecida. Sin jugar bien, es cierto, sobre todo los dos últimos partidos. Pero dejando todo en la cancha y poniéndole el pecho a todas las adversidades que se plantearon desde el 2007, otro sello All Pumas. Además, armando un grupo que consiguió unificar los códigos y que se hizo macizo y con escencia All Pumas. Ese abrazo de Felipe Contepomi a otro Newman, Agustín Gosio, cuando lo reemplazó (con sólo 8 minutos en cancha, el Canario clavó un try) y éste de Juan Leguizamón y Juan Imhoff, tras el primer try del rosarino, son apenas una síntesis de ello. Algo más: el wing festejó tocándose la rodilla izquierda, como dedicatoria a Corcho Fernández Lobbe, el líder que empuja desde afuera.
“No jugamos bien, pero se ganó, aunque para mi cuando se juega bien es más fácil ganar. Equivocamos todo el primer tiempo. Puede haber sido mental, pero creo que pasó más por el juego”, dijo Contepomi, el capitán que ni bien comenzó el partido recibió un tremendo tackle a destiempo que lo dejó herido durante un largo rato. También se fue al hotel con una larga cicatriz debajo de su ojo izquierdo. En la misma línea opinó Santiago Phelan. Y el resto, sobre todos los más veteranos, síntesis de aquella rara imagen descripta al comienzo: alegría por la clasificación y disconformismo por el rendimiento.
¿Y ahora? Emprender el viaje hacia Auckland, la capital comercial de Nueva Zelandia, la de más ruido, la que cobijará gran parte de lo que resta de la Copa del Mundo. Será el lunes al mediodía, en avión, para después de instalarse en el hotel, descansar primero de los golpes que dejó Georgia y, sin perder tiempo, estudiar y planear el test contra el equipo al que toda una nación sueña con verlo campeón. Sí, a la leyenda All Pumas le toca enfrentar por primera vez en el Eden Park a los All Blacks, el gran favorito de todos.
“Tendremos que estudiarles hasta el número de botines que calza cada uno. Ni un detalle podemos dejar pasar. Y jugar al 110 por ciento. No hay otra acá”, sentenció Mario Ledesma, el hombre que vino aquí a hacer más historia. “Es el partido soñado, aunque hubiese preferido jugar en cuartos con Rumania”, agregó el 2, que llegó a sus 16 tests en Mundiales, récord para un argentino. Con un agregado: es el único de los que disputó cuatro Mundiales (los otros son Agustín Pichot, Pedro Spordeler, Felipe Contepomi y Martín Scelzo) que siempre empezó como titular.
Será un partido ese que sí le sentará a la historia All Pumas. Con la certeza de que tendrán todo en contra. Y, denlo por seguro, si es derrota, la venderán muy cara.
El primer objetivo se ha logrado: avanzar a los cuartos de final. No es poco cosa para un seleccionado que lo consiguió sólo tres veces en siete ediciones. En este plantel hay tres soldados que tienen el privilegio de haber estado en todas: Ledesma, Contepomi y Scelzo. Por eso, más allá que el juego no alcanzó a ser el deseado ni el planificado, deben dársele méritos a éstos Pumas 2011. Han emocionado, han luchado, han puesto todo, han jugado por la camiseta, por la gloria y por la historia. Son All Pumas.
Crédito Fotos: Rodrigo Vergara-UAR








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