Ojo
Juan Leguizamón jugó buena parte del test ante Escocia con una torcedura en uno de sus tobillos y con uno de sus ojos casi cerrado. “Me comí un dedo o una piña, no sé bien, pero el tema es que casi no podía ver y me lo tenía que tapar todo el tiempo. Y con el agua de la lluvia se hacía más difícil. Pero no iba a salir. Era un partido muy especial y más por cómo se estaba dando”, contó, aclarando que si hubiese sido un partido de club, seguramente pedía el cambio.
Legui, que está jugando un gran Mundial y que ya es uno de los referentes de este grupo, aún siente las huellas del dolor en su físico, pero también de lo que le pasó a Corcho Fernández Lobbe. “Todavía lo tengo en la cabeza. Corcho es como mi hermano, estoy todo el tiempo con él, juego al lado suyo. En lo personal, es un dolor muy grande y también para el grupo por todo lo que él significa, aunque por suerte seguirá acá con nosotros hasta el final”.
“Me duele un poco todavía el tobillo y el ojo va mejorando, pero creo que estaré en condiciones de jugar el domingo”, agregó.
“Hay que olvidarse ya de todo lo del domingo y ponerse a pensar ya en Georgia, que no será fácil”, completó el santiagueño, otro de los sobrevivientes del Bronce 2007 que sigue en pié.







Newman
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