Atrapados
Una de las tantas imagenes de hoy en Dublin es la de la foto: un back argentino (en este caso Marcelo Bosch) yendo de frente, aislado, a tratar de pasar por donde no se podía. En la mayoría de estas situaciones, para peor, se perdió la pelota. Es que Los Pumas nunca lograron ser profundos ni rápidos, y si a eso se le suma el desorden y la indisciplina (aunque esta vez hay que marcar que el arbitro sudafricano Mark Lawrence los castigó más de la cuenta, sobre todo en el scrum, y siempre en situaciones importantes), el coktel resulta lo que resultó: una labor decepcionante, con altos signos de interrogación a 10 meses del Mundial de Nueva Zelanda.
Irlanda ganó bien y la diferencia de 29-9 hasta puede considerarse lógica después de lo visto en los 80 minutos en el remodelado Landsdowne Road, ahora llamado Aviva Stadium, que sigue siendo un terreno virgen de victorias para Los Pumas. Pero los peores rivales de Los Pumas fueron los mismos Pumas, porque después de un arranque prometedor en los 10 primeros minutos, cuando un maul recorrió 20 metros, un scrum empujó hasta el derrumbe irlandés y en el que Mario Ledesma quedó a centímetros del ingoal, empezaron a sucederse los errores, uno tras otro, y más que en lo grupal, en lo individual.
Ocurre que hoy Los Pumas lucieron muchos puntos bajos en sus hombres. Errores de concepto básicos, porque si uno se fija en el grueso de las estadísticas, la obtención estuvo, especialmente en el segundo tiempo, cuando Irlanda sólo se dedicó a defender la ventaja de 16-3, producto de un try del muy buen tercera línea Stephen Ferris (sucesión de fallas argentinas) y de la efectividad absouta de Jonathan Sexton para facturar cada inconducta argentina.
En el segundo tiempo, con la pelota, los argentinos nunca pudieron quebrar. Fueron siempre aislados, frontales, lentos, sin poder mantener el control. Y yendo al frente, es cierto, más que nada con los forwards, la imagen terminó siendo desdibujada, la de un equipo desconcertado, sin poder ejecutar un solo plan.
Hacer nombres, buscar sangre, puede ser una tarea acertada para el público (aunque el existismo suele llevar a pedir cabezas poque sí olvidando que Los Pumas tienen jugadores que por su trayectorian y entrega merecen ser respetados), pero desde aquí el análisis debe ser más profundo y atendiendo todo los aspectos que rodean a la actualidad y al futuro del seleccionado argentino. En ese sentido, vale señalar que esta gira no fue magra por los resultados (un triunfo y dos derrotas), sino por el juego y por las dudas que persisten en varios puntos importantes de la estructura.
Al staff técnico, vituperado como si fuese el único responsable, quizá haya que reclamarle la falta de pruebas de jugadores en una gira que era crucial para eso. Por ejemplo, el motivo de haber llevado 3 medio scrums cuando uno (Nicolás Vergallo) jugó dos partidos enteros y 70 minutos; otro (Alfredo Lalanne) entró con el pleito resuelto hoy y el otro (Agustín Figuerola) nunca fue siquiera al banco. O porqué si Alvaro Galindo era la primera opción para la tercera línea al momento del reemplazo se eligió a Julio Farías Cabello, llamado de urgencia en el medio del periplo. O porqué se les dio tan poco rodaje a los primeras líneas que piden pista (Agustín Creecy, Marcos Ayerza, Juan Figallo) o porqué se relegó en los dos primeros partidos a un back de la presencia e historia de Horacio Agulla.
Pero esas respuestas las deben tener Santiago Phelan y compañia y resolverlas puertas adentro.
Además, hay elementos que no son un lugar común de la queja. El seleccionado argentino se junta tres semanas cada seis meses y no existe recambio aún para los titulares que dejaron del 2007 para acá. Y le falta, recordar, su as de espadas, Juan Martín Hernández, al que habrá que rezar para que llegue sin lesiones a NZ2011.
Después del partido, Mario Ledesma, símbolo Puma, hizo una fuerte autocrítica, similar a la que todos hicieron luego de la derrota de junio, en Mar del Plata, ante Escocia, que junto a este test de hoy con Irlanda, marcaron los mojones más flojos del difícil proceso post Bronce 07. Acordarse: después de esa caída, vino una actuación superlativa frente a los franceses, en Vélez. Se sabe: Los Pumas son mucho más peligrosos cuando llegan heridos.
Ya no habrá más pruebas hasta junio, cuando se enfrente a Gales, en Cardiff. Ahí, el Mundial estará en las narices. A encerrarse, a reforzar el espíritu, a repensar cómo se tiene que afrontar lo que viene desde el juego y, fundamentalmente, a no quedarse atrapados por lo que pasó hoy en el frío y nevado domingo de Dublin.
Foto: VillarPress







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