Equivalencias
Esta vez, a Los Pumas no los acompañó el resultado ni el juego deseados. Pero no debe mirarse sólo lo negativo de éste 9-15 ante Francia, hoy, en Montpellier. La sensación, después de los dos partidos de la serie de noviembre, es que cuando se consiga el tiempo necesario para pulir en conjunto todos los detalles, el equipo puede llegar a ofrecer un rendimiento más alto, siempre apuntando al máximo objetivo próximo: el Mundial de Nueva Zelanda 2011.
Los Pumas jugaron hoy ante un rival que los respetó en demasía, producto de los golpes que se comió en los años recientes. Eso, de por sí, teniendo en cuenta los kilates de Francia, es positivo. Y lo apretado del marcador final se debió también que, a pesar de los errores, el equipo argentino buscó hasta el final, sin entregarse, y dejando una mejor imagen en los minutos últimos.
En un test deslucido y sin tries, Los Pumas mejoraron el line pero cayeron nuevamente en uno de los grandes males post Mundial 2007: la indisciplina. Trece penales en total que no se reflejaron únicamente en los cuatro fáciles que acertó Morgan Parra (los otros 3 fueron por un drop de Damien Traille), sino en los que se cometieron en franco ataque. Está claro: para que el equipo funcione, ambos aspectos del juego son básicos. Pero, se insiste, pueden mejorarse con tiempo concreto de trabajo en equipo, algo que, lamentablemente, recién sucederá el año próximo.
Otro déficit que apareció en la noche de Montpellier fue el control de la pelota. Se perdieron muchas en contacto o por malos pases. Eso privó de tener la chance de vulnerar el ingoal de los franceses, cuando éstos parecían cansados y pidiendo la hora.
No resultó, además, una noche feliz para la pareja de medios. De Nicolás Vergallo, especialmente. Dos penales tontos suyos significaron los 6 primeros puntos bleus, pero además el 9 se mostró lento e impreciso para resolver. Quizá ante Irlanda, en Dublin, sea el turno de Alfredo Lalanne. Felipe Contepomi tampoco estuvo iluminado (falló más de la cuenta en el juego con el pie), pero volvió a mostrar chispazos de que es un jugador distinto, indispensable en cualquier equipo. Lo tienen Los Pumas, y lo pueden disponer de 10 o de 12.
Pero retornando a la idea del comienzo, es esperanzador para Los Pumas las producciones que vienen teniendo los tres jovenes del fondo (hoy fue muy bueno lo de Lucas González Amorosino y Gonzalo Camacho) y lo que aportaron con su ingreso Agustín Creevy (cada vez más sólido en la variante para el gladiador Mario Ledesma) y el debutante Julio Farías Cabello. El tucumano se comió la cancha cuando entró por Miguel de Achával al comienzo del segundo tiempo.
Otro dato positivo es que volvió Marcelo Bosch, con todo lo que puede aportar desde su rol de polifuncional back, y otra convincente tarea de Santiago Fernández.
También vale destacar la defensa. No cualquiera termina con el ingoal invicto ante los franceses. Si bien por momentos se falló el primer tackle por el canal del 10, el equipo se organizó correctamente y todos tacklearon como lo indica la historia.
Francia fue más, pero no mucho más. Los 6 puntos que indica la chapa final.
En este sábado de tests por todos lados en el primer mundo del rugby, Los Pumas tuvieron malas noticias con vistas a sus rivales del Mundial, especialmente por el golpe que Escocia le dio a los Springboks, quitándoles la chance del Grand Slam. Y por otra victoria de los ingleses.
Pero Los Pumas deben mirarse a ellos mismos, porque de ellos dependen. Y quizá ante Irlanda, el próximo sábado, en Dublin, puedan concretar, con una semana más de entrenamiento, ese necesario mix de repetir los aciertos y saldar los errores. Vale seguir confiando.






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