Cubanos
No han sido nada sencillos los últimos dos años en el rugby de CUBA, uno de los clubes con más historia y más jugadores en el rugby argentino. La fatalidad con Juanqui Migliore, la lesión del Trapo Gutierrez O’Farrell y el conflicto reciente con Benjamín Urdapilleta golpearon duro a un plantel joven que, a raíz de este último episodio, también transita un clima de enfrentamiento con una parte de la dirigencia.
Habitué del URBA Top 14 -fue semifinalista en cuatro oportunidades con el sistema de definición en estas instancias-, esta temporada CUBA se encuentra jugando la Reubicación del Grupo I, en la que hasta el momento tiene muy complicada la permanencia, ya que de los 3 partidos, ganó 1, empató otro y perdió el restante, con un score curioso: anotó 68 tantos y recibió la misma cantidad.
En ese escenario, los entrenadores -Agustín Piltrafa Ezcurra y Marcos Ortiz de Rozas- decidieron subir al plantel superior a varios de los integrantes de la muy buena camada que el año pasado jugó en M19, logrando el segundo puesto detrás de Pucará. Y este fin de semana debutaron desde el comienzo dos de los Pumitas que disputaron el Mundial M20 en el Litoral: el medio scrum Federico Miranda y el tercera línea Tomás De la Vega, sobrino de un prócer cubano, el Flaco Ernesto Ure. Ya venía jugando otro que pinta para crack, el apertura Bautista Güemes.
Lo cierto es que en el empate en 20 del sábado ante Buenos Aires, todos los tantos los marcaron estos tres chicos: tries de Miranda (que fue la figura) y De la Vega y conversiones y penales de Güemes.
En ellos, y en otros más que subieron al plantel superior, más los que se mantienen, CUBA podría aspirar a tener nuevamente un equipo que dispute los puestos de vanguardia en el rugby de Buenos Aires. Pero estos chicos forman parte del Pladar y, se sabe, el año que viene la URBA no les permitirá jugar en sus clubes.






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