Camino (Domingo)
Desde Resistencia, Chaco
Unos 200 chicos van de acá para allá. Tienen entre 14 y 17 años. Corren de lado a lado, se pasan la pelota, tacklean. se divierten en serio. Están divididos en cuatro grandes grupos, y en cada uno hay al menos tres camisetas distintas. De clubes del Chaco, Corrientes y Misiones. Junto a ellos, Agustín Figuerola y Mauro Comuzzi se multiplican como jugadores, entrenadores y árbitros. Es un domingo caluroso en temperatura y en sensaciones en Resistencia, donde se cierra la cuarta edición de ese acto de puro rugby que es el Camino a Ser Puma, organizado por la Red Solidaria Federico Acosta.
La jornadas, que apuntan fundamentalmente a la prevención y a la solidaridad, están apuntadas esencialmente a ellos, a los chicos, a los que forman parte de la sal del rugby. Y ese cierre con sus ídolos, a los que hasta hoy sólo habían visto a través de la tele y loas diarios, viene a ser la frutilla del postre. Un enorme imaginario que en la previa contó con cada uno de esos chicos sacándose fotos y llevándose un autógrafo del medio scrum del CASI y del back de Pucará, ambos Pumas integrantes del PladAR (Benjamín Urdapilleta no pudo viajar por haber sufrido un golpe en el partido de ayer de CUBA-Hindú).
A la mañana, los chicos -incluído un grupo que llegó desde Machagai y otro desde Reconquista, ubicados a 120 y 220 kilómetros de Resistencia, respectivamente- contaron con cuatro talleres que se basaron en el conocimiento del reglamento, en el cuidado de su salud, en la preparación física y en los valores que inculca el rugby. Entre esto y el partido con Figuerola y Comuzzi, un enorme tercer tiempo
Como siempre, las Madres de la Red Solidaria -un grupo reducido en número e infinito en pasión y amor- repiten la rutina de los chicos: van de acá para allá, no se pierden detalle y ya van armando la próxima edición, además de un Taller de cuidados al que han dado en llamar El rugby te da una mano. Ahí está, entre ellas, Gloria, la mamá de Fede, un ejemplo absoluto de aquello que enseña el rugby sobre cómo superar la adversidad.
“El rugby no sólo se juega. SE SIENTE”, reza el logo del Camino a Ser Puma para este 2009, que entre los dos días contó con la asistencia de unas 600 personas. Está en el pecho de todas las remeras que pululan por el CURNE de Resistencia. Las llevan incluso Figue y el Negro Comuzzi. Es verdad: acá, una vez más, el rugby se siente. En su más puro estado.






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