Catedral
La primera vez que pisé Twickenham para ver un partido de rugby fue en el Mundial de 1999. El partido era uno de aquellos, Inglaterra-All Blacks, pero el escenario superaba todo. Es que los ingleses tienen esa característica: si lo inventaron, te lo hacen sentir. Es que cuando uno transita por Twickenham es como si lo hiciese por la historia misma. Igual ocurre con Wimbledon. Y no importa cuántas veces se ingrese a la Catedral; siempre es algo especial.
En una magnífica combinación entre la historia y la modernidad de la tecnología, la Federación inglesa armó en su sitio web un recorrido virtual por Twickenham al que se accede con sólo hacer click aquí. Uno puede mirar la inmensidad de las tribunas a través del campo de juego, caminar por los vestuarios y el Museo o tener la vista privilegiada que ostenta el palco de Nike, la empresa que viste al seleccionado de la Rosa.
Prueben. Ahí está, al alcance de todos, la Catedral del rugby.






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