Herencia
Hay varios aspectos que no se esperaban que se dieran tan rápido: 1) Las dificultades concretas en el inicio del nuevo ciclo Santiago Phelan-Fabián Turnes; 2) Terminar con saldo negativo la primera serie post Mundial 2007; 3) En consecuencia, perder de local con dos rivales de menor jerarquía como Escocia e Italia; 4) Resignar en la vuelta a las competencias el tercer lugar del ranking del IRB, que hoy ya está en manos de Australia, con Inglaterra muy cerca del cuarto; 5) Sufrir más de la cuenta la ausencia de un líder como Agustín Pichot, no sólo por su juego, sino por su capacidad de conducción; 6) Volver atrás en un ítem primordial del juego, como la disciplina; 7) El alerta mayor que se produjo en cuanto a posibles sucesiones en puestos de jugadores que se van y otros que no pueden estar.
Se esperaba, es verdad, una transición complicada, pero también es verdad que pocos -entre ellos quien esto escribe- suponían que las dificultades iban a aparecer en esta ventana de junio, jugando Los Pumas de locales. De todos modos, hay situaciones que se deben evitar: 1) Generar un clima de fatalismo alrededor de esta serie; 2)Suponer que siempre todo tiene que ser como fue en el Mundial. A propósito de esto último, todos deberemos comprender que aquello será muy difícil de repetir. Y que el camino de aquí en adelante es muy duro y para nada sencillo.
En su análisis sin muchas explicaciones, Phelan apuntó a un aspecto insoslayable: la falta de disciplina. Ahí estuvo el déficit mayor en esta serie que Los Pumas nunca pudieron afrontar con más de cinco de los integrantes del equipo titular en Francia. Más preocupante aún: se fue de menor a mayor en cuanto a la cantidad de penales hasta llegar a la insólita cifra del sábado contra los italianos. Se estuvo muy por encima del dígito, el número que se maneja para el rugby de alta competencia y el mismo que los argentinos cumplieron en el Mundial. Además, volvieron las tarjetas amarillas, con el agravante que en los dos últimos test fueron para el capitán (Felipe Contepomi en uno; Rodrigo Roncero en el otro).
Más allá del arbitraje del sábado del australiano Matt Goddard, da la sensación que Los Pumas no atendieron un aspecto fundamental y que es, precisamente, cómo los árbitros interpretan de distinta manera el reglamento. Se sabe y es histórico: los del Norte no miran lo mismo que los del Sur, y viceversa. Marcelo Loffreda y Daniel Baetti hicieron un trabajo arduo en ese sentido antes del Mundial, especialmente después del test que se perdió en Cardiff ante Gales. Armaron videos y se los llevaron a los responsables del arbitraje; charlaron con ellos y les mostraron estas diferencias. El saldo fue más que positivo, aunque el equipo también ayudó con una conducta fantástica, incluso afrontando como se debía la batalla que en un momento le intentó plantear Francia en el test por el tercer puesto.
Pero, además, adentro de la cancha estaba Pichot. Es muy fácil hablar con el resultado puesto, pero es muy probable que con el medio scrum no hubiese sucedido el descalabro ante los italianos. Le hubiese encontrado la vuelta a Goddard, al menos tratando de interpretar qué era lo que vino a cobrar acá. Nadie tomó ese protagonismo el sábado. Y se lo extañó demasiado al 9, quien, como capitán, nunca vio una amarilla. También será muy difícil reemplazarlo en lo que hace el juego cuando definitivamente se retire.
Habrá que trabajar sobre esto y retomar todo lo bueno que se hizo antes. Hay que confiar en los conductores y en los jugadores. La defensa del ahora cuarto lugar no será sencilla. Se definirá en la serie de noviembre, de visitantes, ante Francia, Italia e Irlanda. Antes, el 9 de agosto, estará el test en Johannesburgo contra los Springboks, quizá por primera vez con la mayoría de los titulares, aunque seguramente sin Juan Martín Hernández, nada menos.
En esta semana hay, por otro lado, una reunión importante en cuanto al futuro en Wellington, Nueva Zelanda. Allí se debatirá sobre los próximos Súper 14 del Hemisferio Sur y la Argentina ha sido invitada junto a Estados Unidos, Canadá, Japón y los países del Pacífico Sur. Estados Unidos ya anunció que quiere ser parte del torneo: ofrece sus dos Costas (el Este si es Sudáfrica; el Oste si tocan Australia o Nueva Zelanda), además de un importante soporte de sponsors y televisión. A la Sanzar le interesa Japón por su economía y los del Pacífico Sur por su ubicación geográfica. ¿Habrá lugar para la Argentina?
La herencia, como se aprecia, no será para nada fácil.






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