Prevención
Cuesta retomar el hilo y referirse a un tema que todavía nos duele en el alma. No es fácil, al menos para el que esto escribe. Quizá para ayudar al comienzo de estas líneas valga apoyarse en lo positivo: el enorme y conmovedor apoyo de todo el ambiente rugbístico -y también de sectrores ajenos al universo de la ovalada- a la familia de Juan Cruz Migliore y a todo CUBA en este momento tan complicado. Pero, y no se puede soslayar, el rugby está desde el sábado a la tarde en las primeras planas de los medios gráficos y en los informes y noticieros de los programas de televisión. Así, lamentablemente, funcionan las empresas periodísticas y muchos periodistas: abordan los temas únicamente desde los triunfos resonantes (ejemplo, Los Pumas en el Mundial) o desde la tragedia. Sin términos medios. Sin nada en el transcurso. Casi siempre desde la ignorancia.
Hay en estos días una imperiosa -y razonable, según desde donde se la plantee- necesidad de saber cómo murió Juanqui. No estuve en el partido ni tampoco pude ver las imagenes, que con muy buen tino ESPN no las puso al aire. A propósito, ¿se imaginan esos videos en manos de los que lucran con el morbo y la desgracia ajena? De todos modos, confío en aquellos que sostienen que se trató de una jugada de las tantas que se dan en un partido de rugby y creo, religiosamente, que el chico de CUBA tenía su destino marcado y que ese era el día para semejante tragedia.
De todos modos, sería necio y contraproducente para el mismo rugby no plantearse otros aspectos, por más que no hayan tenido que ver directamente con la muerte de Juan Cruz Migliore. Hay, instalado por el accionar de muchos medios y también por cuestiones elementales del ser humano, una especie de miedo que se palpita en muchas conversaciones. Lo plantean entrenadores de infantiles a través de comentarios que reciben y se escucha en algunos padres que llevaron a sus hijos a jugar al rugby después del boom que produjeron Los Pumas en el Mundial.
Es importante que se hable de esto, que no se lo oculte y que se sigan difundiendo las bondades de este deporte y alejando los temores. También es importante que, al mismo tiempo, se trabaje más en la prevención. Tan o más importante es esto para el rugby argentino que buscarle una competencia regular a Los Pumas. Y no estaría mal que se destine para ello una buena parte de los fondos que comenzará a enviar el IRB.
El rugby ha trabajado bien y sensatamente en los últimos años con las lesiones cervicales que se producían en el scrum y que dejaron a muchos jugadores cuadriplégicos. Pero hoy el reglamento ofrece otra cuestión peligrosa. Se da en los rucks y fundamentalmente con los backs cuando acuden al bridge (puente) para pescar la pelota. No debe olvidarse que hace unos pocos días, Rodrigo Cortez, de Curupaytí, sufrió una grave lesión cervical en un ruck. Tampoco debe obviarse -aunque debería evitarse llegar a ese punto- cómo rápidamente todo el rugby argentino se puso a su lado mediante colectas y cadenas de oración.
Hablando ayer con Pablo Gómez Cora en el programa de radio de Rugbyfun, reconocía este peligro: “Es así. Hoy, los backs estamos más expuestos a las lesiones cervicales. Yo, por ejemplo, en los sevens estoy todo el tiempo pescando la pelota y sé que corro riesgos. Creo que además de trabajar más físicamente el cuello, hay que intensificar las campañas de prevención”.
Pero no termina allí. Las reglas experimentales que el IRB instrumentará desde el 1º de agosto y que a la Argentina llegarán en la próxima temporada, permiten, entre otras cosas, el derrumbe del maul, algo que puede atentar contra la salud física del jugador. Lo mencionan varios rugbiers citados hoy en una nota de Clarín.
La prevención, además, debe llegar a todos los rincones de la Argentina y no sólo a Buenos Aires. Citaré un ejemplo que conozco: las madres de la Red Solidaria Federico Acosta (un chico que murió a raíz de una grave lesión cervical) vienen trabajando desde hace años en este aspecto y en muchos otros en el Chaco y en otras provincia del Norte, pero se les hace difícil seguir a veces porque no encuentran todo el apoyo necesario.
La tarea es de todos, y no sólo de los dirigentes, aunque a ellos les cabe la mayor responsabilidad. A propósito de los dirigentes, en esa nota de Clarín de hoy se contrastra a las páginas web de la URBA y de la UAR. Se dice que mientras en una se menciona el apoyo a los Migliore y el pesar por lo que le ocurrió a Juan Cruz, en la otra no figura nada. Es, como hacen muchos de los informes citados al comienzo, mirar sólo una parte. A los dirigentes de la UAR, a los que tantas veces hemos fustigado, esta vez hay que felicitarlos por cómo armaron un operativo de retorno récord para que Benjamín Urdapilleta y Felipe Aranguren pudiesen llegar a darle el último adiós a su amigo. No importa si sale o no en Internet.
Link






Cartelera
24º
24º