Encuentro
Fue lo que Veco hubiese querido: un encuentro de rugby de todo el día celebrado, al fin, con un gran tercer tiempo. La jornada llevada a cabo ayer en el SIC -con una gran organización, sello de Veco y del club- reunió entre las cerca de 700 personas a símbolos del rugby de todos los tiempos y la impronta de Carlos Villegas giró permanentemente a través de la filosofía de este juego, los recuerdos y, claro, la emoción.
Alberto Carmardón, uno de los emblemas del rugby argentino, fue uno de los tantos que se quebró. Fue ni bien empezó a hablar y cuando dijo: “Nunca conocí a un hombre tan bueno, que diera tanto, que escuchara tanto”. Quizá fue el símbolo del encuentro. O cuando el tucumano Julio Paz, gran amigo de Veco, miró al cielo y, con lágrimas en los ojos, murmuró: “Danos la solución, vos que siempre tenías una solución para todo”, refiriéndose al complicado proceso que tiene que atravesar el rugby argentino de ahora en más. O cuando Carlos Contepomi, otro amigo del alma, definió los tres conceptos de este deporte: “participación, respeto y diversión. Sin estos dos últimos, este juego no tiene sentido”.
Alfredo Soares Gache, quien junto a Juanjo Barceló tuvo la difícil tarea de viajar a Misiones aquel 12 de junio de 1988 para reconocer los cuerpos de Veco y su esposa Maricha, leyó un texto de quien fue su maestro en el juego y en la vida resaltando los valores del amateurismo, para luego quebrarse al recordar que lo último que le dijo el Veco fue “Hay temas que tienen solución”. Fue en el vestuario de Vélez, el 11 de junio de ese 1988, tras la goleada de Francia de 82-0 a Buenos Aires, equipo del que el Bambi era capitán.
Rodolfo O’Reilly, en tanto, leyó el texto que escribió para este blog y emprendió, en la mesa de los entrenadores -junto a Camardón, el Indio Fernández y José Gavito-, una crítica a la opción de “ganar o ganar” que ofrece el profesionalismo. A su lado, Emilio Perasso -el hermano del juego de Veco durante 18 años, en el SIC y en Los Pumas- agregó: “Respeto la opinión de Michingo, es válida, aunque pienso distinto”.
De la mesa de los dirigentes, moderada también por Perasso, surgieron algunas novedades. Porfirio Carreras, presidente de la UAR, hizo un extenso y detallado panorama del momento que afronta el rugby argentino, que convive con las estructuras amateurs de sus clubes -“nuestro orgullo”- junto al suculento desenvolso de dinero que hará el IRB principalmente para la alta competencia. Carreras anunció que en las próximos días se eligirá al futuro CEO de la UAR.
También pudo saberse que la UAR se mudará de sus oficinas en la calle Rivadavia. El nuevo lugar será una amplia y luminosa sede en el microcentro, cedida por el Standart Bank, que en la semana pasada se convirtió en el nuevo sponsor. De hecho, hoy estará en juego una copa con el nombre de este banco sudafricano.
Hubo, también, momentos muy graciosos, típicos de la jerga rugbística. La mayoría de ellos se dieron en la mesa referida al scrum. Antes de comenzar, un tres cuartos dijo: “Uh, ahora viene el scrum, un torre”. Al no funcionar los micrófonos, otro agregó: “Tenían que ser forwards”. Los pilares de Liceo Militar -el club donde jugó Veco– vociferaron que ellos hacían el esfuerzo para que los otros se luzcan. Adrián Anthony agregó: “Soy segunda línea, el puesto más importante del rugby”. Atrás, Roberto Gordo Lucke acotó: “Soy octavo, el que piensa mientras los otros empujan”. Y cerró Javier Pérez Cobo: “Soy hooker, como decía el Veco, la maquinita del pack”.
Michingo, hombre del CASI, trató de tapar con su pullover el nombre del San Isidro Club, que lucía enorme detrás de su canosa cabellera junto a los numerosos sponsors. Y Julio Paz puso en un aprieto a Ricardo García Fernández (quien acababa de relatar cómo llegarán los millones del IRB al rugby argentino), al recordar un hecho de los 80 en Miramar, en el famoso balneario de Cacho, cuando los jugadores de CUBA estaban “embolados” porque el club no los dejaba viajar a Nueva Zelanda porque allá habían carteles con publicidad en las canchas.
“Estábamos con Veco en la carpa y escuchábamos a los de CUBA quejarse -contó Paz-. Entonces, Veco armó un partido entre Buenos Aires y el Interior en la cancha de Alvarado. Fue como un test. Se dieron de lo lindo. Hasta que faltando 10 minutos y cuando estaban empatados, Veco terminó el partido. Luego, en el tercer tiempo, les dio una charla que terminó con todos abrazados. Veco respetaba y quería muchísimo al Interior”.
Marcelo Loffreda -al que muchos periodistas sólo fueron a buscarlo para que hable de su desvinculación del Leicester- dio dos charlas, ambas cargadas de emoción, sobre todo la primera, en la cual rompió en llanto. Hacía unos minutos que había regresado al SIC -llegó el jueves de Inglaterra- luego de una larga ausencia.
La primera mesa fue la que resumió todo. Se trató del fin social del rugby, con gente de Virreyes (Carlos Ramallo también lloró), Floresta, Monte Grande, Rugby Amistad y Rugby Solidario.






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