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Alguna vez, el ocurrente Luis Gradín definió a la pareja de medios como la central de inteligencia de un equipo. Una de las incógnitas que planteaba uno de los partidos que esta tarde abrieron una nueva edición del campeonato de la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA) era cómo iban a responder los nuevos medios del Club Universitario de Buenos Aires (CUBA), tras el alejamiento de dos históricos como Marcos Beresiartu y Agustín Ezcurra. Al fin de unos emocionantes y peleados 80 minutos, dos jóvenes, Joaquín Brugo y Benjamín Urdapilleta, asumieron con absoluta eficacia y autoridad el desafío y fueron uno de los puntales para el gran triunfo de visitante que consiguió su equipo por 17-13 ante el San Isidro Club (SIC).
Para Quico Brugo, 21 años y ascendido esta temporada al plantel superior, el de hoy fue su debut absoluto, aunque ya había actuado en un par de amistosos. Y resultó la figura de la cancha. No sólo apoyó el try que le permitió a CUBA pasar al frente en el marcador, sino que mostró audacia para atacar, rapidez en las decisiones y un tackle importante que no lo dejó jugar a Alfredo Lalanne. A su lado, Benja Urdapilleta (cumplirá 22 años el 30 de este mes), ya más ducho en la Primera, ratificó su gran futuro y su excelente eficacia con el pie. Una pareja de medios para seguir con atención.
Otro de los focos de atención de la tarde fría en Boulogne pasaba por ver cómo el SIC asimilaba el retiro de su 10 histórico, José Cilley, quien ocupaba ese puesto desde 1991. Y hoy, al menos, lo sufrió. El chico Marcos Renard (también 21 años) jugó atado, se lo vio lento y nunca pudo lanzar a sus backs. Ahí, el local apareció quebrado.
El día de la vuelta de Gonzalo Longo tras su larga experiencia en Francia (no gravitó y casi siempre tuvo doble marca: uno abajo y otro arriba), el SIC se vio sorprendido por un CUBA que jugó con una enjundia admirable. El equipo entrenado por Carlos Benitez Cruz y Juan Lanza fue una pared en defensa, liderado por un abanderado del tackle como su ala Manuel Crego Bonhome.
El tackle de CUBA fue vital para mantener el resultado, sobre todo en el segundo tiempo, cuando barranca abajo soportó los embates del SIC con un hombre menos entre los 23 y 33 minutos (Brugo vio la tarjeta amarilla por un supuesto puntapié a Lalanne). Incluso jugó con 13 durante cerca de dos minutos, pues el árbitro Federico Cuesta también amonestó al hooker Santiago Tsin, quien había ingresado por Juan Cortolezzi.
CUBA se las rebuscó con mucho coraje. Agustín Güemes, otro juvenil que un par de semanas atrás había recibido un fuerte golpe en su cabeza y que se recuperó para actuar en la Intermedia (es apertura, pero ingresó como centro por el lesionado Manuel Segret), fue a jugar en un puesto aún más inhabitual para él, el de medio scrum, mientras no estaba Brugo. Y el último line, en extrema defensa, lo tuvo que tirar un pilar, Pablo Quadri.
La crónica del partido agrega que el SIC abrió rápido el marcador a los 4 minutos con un try del potente Carlos Roldán, convertido por Federico Serra. Y que CUBA igualó a los 14 con una muy buena conquista de Agustín Dorado que acertó Benjamín Urdapilleta. Penales de Serra y Urdapilleta dejaron 10-10 el primer tiempo. CUBA golpeó a los 4 del complemento con el try de Brugo más otros dos puntos del apertura, y el SIC descontó a los 17 con otro penal de su fullback Puma.
Fue un partido intenso para el comienzo de la temporada en busca de la Copa Volkswagen. Con un aceptable marco de público y con la curiosidad de que en medio del segundo tiempo ingresó un perro que se coló entre las acciones y que hasta le tiró un par de mordiscos a jugadores y arbitro. CUBA demostró que tiene con qué volver a estar por tercer año consecutivo entre los semifinalistas. SIC posee plantel de sobra para regresar a los primeros planos. Habrá que ver hasta dónde sigue extrañando a Cilley.






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