Embajadores
Salvo los sevens playeros, se sabe que reina la inactividad rugbística en la Argentina. Además, la dirigencia ha decidido tomarse unas largas vacaciones hasta el 11 de febrero para empezar a dilucidar -nada menos- qué se hará con el rugby argentino en el futuro. Pero los jugadores argentinos que actúan en el exterior siguen dando que hablar. Por suerte, al menos los podemos ver por televisión. Y en este fin de semana que pasó rescaté un par de actuaciones.
Ignacio Corleto metió un try de aquellos en la victoria del Stade Francais ante el Bristol y que le permitió al equipo de París seguir con vida en la Heineken Cup. ¿Hay algún fullback en el mundo con semejante velocidad y explosión? Repaso. Por ahora no encuentro ninguno. Quizá el inglés Jason Robinson, que acaba de dar las hurras en el seleccionado de la Rosa.
Felipe Contepomi fue clave en el triunfo del Leinster sobre el Toulouse, que también dejó con chances al quince irlandés en la Heineken. Pero no me refiero al drop, al penal ni a las dos conversiones. Lo del mellizo -ahora barbado- sigue siendo excepcional por lo que le aporta al equipo en todo sentido. Rescataré apenas una jugada. Una perla. A su medio scrum le taparon un kick tras un scrum en las cinco yardas propias. La pelota ingresó al ingoal envenenada. Viboreando y casi a ras del piso, el apertura no sólo la agarró, sino que encaró hacia adelante. ¿Resultado? Scrum para los de Dublin, pero a quince metros del ingoal. ¿Hay algún otro rugbier en el planeta que reúna todas las condiciones y que pueda jugar en tantos puestos como Felipe Contepomi? No los encuentro. Quizá puedan ayudarme.
Y sigue la ronda. Mario Ledesma apoyó un try para el Clermont ante el Munster, también por la Heineken. Y Agustín Pichot regresó a las canchas para la victoria del Racing, por la segunda de Francia. No lo vi al medio scrum, pero leí algunos comentarios. ¿Adivinen? Sí, dicen que fue una de las figuras.






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