Manasa
Anotó los nueve puntos de su equipo y desequilibró el marcador con un soberbio drop de derecha a la carrera. Marcó los tiempos del partido durante los 80 minutos. Martirizó a sus rivales con sus fantásticos kicks al fondo, sobre todo a las espaldas del wing Martín Bottini. Juan de la Cruz Fernández Miranda, Manasa, es de esos jugadores que salen muy de vez en cuando. Lo tiene Hindú y, por eso, entre otras cosas, es nuevamente campeón del torneo de la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA). La Copa Volkswagen viajó por segunda oportunidad consecutiva a Don Torcuato. En este caso desde Caballito. Y otra vez con el elefante como protagonista de los festejos.
La tremenda lluvia que cayó sobre el estadio de Ferro durante los primeros 20 minutos sin dudas condicionó el resto del trámite del test. No se jugó bien, se cometieron demasiados errores y penales y la pauta la da que es la primera final en la historia que concluye sin tries. Alumni estuvo muy cerca de compartir el título. Hasta quizá lo mereció. Pero falló en sus decisiones en los momentos clave, sobre todo por el lado de la pareja de medios.
Hindú guardó su rugby de toda la cancha y planteó un partido bien táctico, haciendo eje en Manasa, el dueño de la pelota. El 10 utilizó el pie con maestría, y gracias a ello acorraló a Alumni en su campo durante casi todo el segundo tiempo. Una fórmula simple a la que Alumni no le encontró la vuelta: pelota al fondo y después recuperación antes de la mitad de la cancha a través del line, porque los kicks de Ignacio Visser no tenían longitud a raíz del viento en contra.
Fue una final luchada, con roce, con poco riesgo por afuera. Al punto que en el segundo tiempo sólo se anotaron tres puntos, aquellos comentados al comienzo con el sobrepique de Manasa. Antes, los primeros 40 concluyeron empatados: dos penales de Manasa, otro de Santiago Van der Ghotte y un drop de Visser.
El partido terminó con Alumni en ataque, con sus forwards avanzando varios metros a través del maul, pero perdiendo la pelota otra vez con un knock-on que le dio un srcum a Hindú para que Manasa, quién no, la sacara pinchando al touch. La última pelota la tenía que tocar el 10 de Hindú.
Fue una jornada muy rara en cuanto al clima. Sol, lluvia copiosa, viento. Todas las estaciones vividas en una tarde en la que Ferro lució con un marco importante de público, más que el sábado pasado, con mucha bandera y bullicio en ambas cabeceras. Incluido el elefante que ya es la cábala de la gente de Hindú. Aquel sueño del Negro Fernández Miranda, el papá de Manasa, Francisco -también titular- y Nicolás, hecho realidad.
Cuarto título de la URBA para Hindú -tercero en este tipo de definiciones- y tercera derrota de Alumni en una final.
Un sábado a pleno rugby, con las finales también de Preintermedia e Intermedia. Un sábado negro para el CASI, que perdió las dos. La primera ante Alumni por 24-12 y la segunda, la más dolorosa, frente al SIC, por un 16-14 que podría haber sido empate si Juan Cruz Van Gelderen acertaba la conversión desde la bandera en la última pelota.
Otra vez fue de Hindú. Si se toma todo el año, un justo campeón, porque fue el mejor de todos. Y en la final, sin ser más que Alumni, lo tuvo a Manasa.






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