Gigantes

París sigue en estado de colpaso en este viernes nublado y algo fresco. El paro de los empleados de transporte de la poderosa SNCF en contra de las reformas jubilatorias que impulsa el gobierno de Nicolas Sarkozy se extendió hasta hoy y la inactividad de los trenes es casi total, mientras de los subtes funcionan con intermitencia. Se complica la llegada de más de 40 mil ingleses, sobre todo de aquellos que optan por la vía más rápida: el tren que une Waterloo con la Gare du Nord. Pero, de todos modos, esta ciudad ya palpita la gran final de mañana. Inglaterra y los Springboks sudafricanos se enfrentarán a partir de las 21, las 16 de la Argentina, en el majestuoso Stade de France, que será colmado por 80 mil personas. Chocan dos gigantes. El inventor del rugby y el país en el que el rugby es una pasión. Ambos irán por su segundo título.
Los boks son los favoritos por varios aspectos. Son los únicos que ganaron sus seis partidos, tienen un equipo compacto en todas sus líneas y, además, cuentan con el antecedente de haber barrido a los ingleses en la primera ronda, también en el Stade de France, por un contundente 36-0. Pero aquello fue el 14 de septiembre, hace bastante, y esa noche no estaba Jonny Wilkinson.
Después de aquel test, los ingleses no perdieron más. Le ganaron a Tonga un partido que era una final y sacaron de carrera a dos de los grandes favoritos, los Wallabies y los locales.
Los Springboks tienen un pack durísimo, un line invencible y jugadores desequilibrantes como el segunda línea Victor Matfield, el fullback Percy Montgomery (seguramente será el goleador del Mundial) y el wing Bryan Habana, la pesadilla de Los Pumas. Pero los ingleses tienen a Wilko, quizá el único jugador del mundo que él solo puede cambiarle la cara a un equipo.
El apertura inglés está encendido de nuevo como en el 2003, cuando un drop suyo en tiempo de descuento le dio por primera vez el título a los ingleses en la final con los australianos, en el Telstra de Sidney. Con cuatro penales despachó a los Wallabies en cuartos y con un drop terminó de liquidar a les bleus en las semifinales.
Pero, claro, Inglaterra no es sólo Wilkinson más allá de su presencia omnipotente. El equipo del inteligente Brian Ashton cuenta con un pack curtido de innumerables batallas, un scrum del que saca ventajas y un jugador brillante como el fullback Jason Robinson.
Habrá que ver también cómo cuenta la experiencia. Los de la rosa tendrán en cancha a seis de los que lograron el último título del mundo: Ben Kay, Robinson, Wilkinson, Lewis Moody, Mike Catt y el capitán Phil Vickery. En el banco hay otro sobreviviente, Lawrence Dallaglio.
En ese rubro, el pilar sudafricano Os du Randt irá por su segundo título. Hace 12 años y 118 días ganaba la Copa en la final del 95 contra los All Blacks. Hoy, a los 35 años, puede meterse en la historia de los que consiguen dos coronas, algo hasta ahora reservado sólo para los autralianos John Eales, Tim Horan y Jason Little, campeones en el 91 y 99.
Los dos ganaron sus títulos en tiempo suplementario y con un drop. El ya mencionado de Wilkinson y el de Joel Stransky en el Ellis Park de Johannesburgo.
Vuelven a chocar el Norte y el Sur en una final del Mundial. Los ingleses preparan una invasión en París, mientras que en Sudáfrica la empresa de energía Eskom advierte que pueden registrarse problemas en el consumo por la enorme cantidad de ciudadanos que estarán frente a los televisores.
Mañana se termina el Mundial. Habrá campeón. Gane quien gane, el título irá a manos de un gigante del rugby.






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