Paseo

Día libre para Los Pumas. El último en este largo e inolvidable Mundial. La mayoría optó por visitar EuroDisney junto a sus familias, mientras que otros se quedaron en el Grand Barriere de Enghien les Bains o pasearon por otros lugares de esta maravillosa ciudad. Hubo atención VIP para los argentinos e, incluso, el capitán Agustín Pichot tuvo prácticamente un guía particular para recorrer las atracciones del parque con su hija más chica, Joaquina.

Todo lo contrario en el campamento francés. Bernard Laporte ya dio el equipo para el partido del viernes, el que definirá quién se queda con el tercer puesto del torneo. Como era de prever, realizó varios cambios con respecto al conjunto que perdió el sábado con Inglaterra. Sólo mantiene a seis de los que entraron a jugar el test que todavía tiene al país en estado de desilución. Repiten el capitán Raphael Ibañez, en lo que seguramente sea su despedida de les bleus, el pilar sudafricano Pieter de Villiers, el segunda línea Jerome Thion, el ala Thierry Dusautoir, el medio scrum Jean Baptiste Elissalde y Damien Traille, que volverá de centro tras su poco feliz paso como 15. Estarán Frederic Michalak como 10 y Cristophe Dominici -¿otro adiós?- en una de las puntas. David Skrela, apertura en el encuentro inaugural, jugará de centro por las dudas que vuelva a estar Juan Martín Hernández enfrente suyo.
O sea, Laporte pone el viernes a la pareja de medios y al fullback (Clement Poitrenaud) que dejó en el banco el 7 de septiembre, en lo que fue su mayor error táctico en este Mundial.
Marcelo Loffreda esperará hasta mañana, cuando Los Pumas retornen a los entrenamientos. Ya es seguro que no estará Mario Ledesma, reemplazado por el mendocino Eusebio Guiñazú, quien anoche arribó a la concentración. Hoy, el pilar derecho o hooker del Agen participó de la visita a EuroDisney. “Estoy más contento que sorprendido. Había quedado muy golpeado cuando quedé afuera de los 30”, comentó.
El resto aún hoy es una incógnita. ¿Jugará Pichot? ¿Saldrán la mayoría de los titulares? ¿Se les dará una oportunidad única a los que menos estuvieron en cancha? Como siempre, se sabrá cuando al mediodía el Tano dé a conocer los 15 titulares y los 7 suplentes.
No hay que interpretar este día de descanso como una muestra de minimizar el partido del viernes. Sería un grueso error. Los Pumas necesitan, como en las dos semanas anteriores, descomprimir músculos y cabeza. No es un equipo acostumbrado anualmente a jugar tantos partidos seguidos, como sí Francia, Sudáfrica e Inglaterra, los otros tres que llegaron a las semifinales. Es más: el programa hubiese sido el mismo si hoy estarían por afrontar la final.
También se entiende si Loffreda decide meter varios cambios. Con cualquier equipo, Los Pumas están en condiciones de volverle a ganar a Francia. Es más: hasta quizá venga bien una inyección de jugadores que se mueren por jugar de titulares y que han demostrado estar en un alto nivel físico y técnico.
Claro que habrá que prepararse para un partido durísimo. Francia quiere venganza de lo que sufrió en el partido inaugural, el que le terminó arruinando todos los planes, incluídos los que tienen que ver con el negocio. Laporte, los jugadores, la prensa y la gente aún no han digerido lo que ocurrió aquella noche en el Stade de France. Todavía hoy se sigue criticando a Los Pumas por su esquema de juego -lo tildan de sucio y amarrete, entre otras barbaridades-, como si acaso Francia no hubiese apelado a algo parecido para ganarle a los All Blacks.
Poitrenaud y Traille -el que se quedó dormido en el try inglés- continuaron en estas últimas horas con la batalla verbal. El fullback calificó de “tiste” el juego argentino, mientras que el otro consideró que Los Pumas “no han mostrado nada en el Mundial”. En la Argentina se dice sangrar por la herida.
Más incluso que el tercer puesto, los franceses quieren ganarle a los argentinos. De todos modos, pase lo que pase, nada cambiará lo del 7 de septiembre. Eso ya está en los libros.
Los Pumas quieren el bronce. Claro que sí. Cómo no va a quererlo un equipo que aún está dolorido por la derrota del domingo. Cómo no va a ansiarlo un equipo que se había preparado no sólo para llegar a la final, sino para ganar el torneo. Y a eso irán, no quepan dudas.
En tanto, aquí se va viviendo de a poco el clima de la final, pactada para el sábado a las 21 de Francia, las 16 de la Argentina, entre Inglaterra y Sudáfrica. Se aguarda una invasión de ingleses en las próximas horas y se teme un colpaso en la Gare du Nord, donde llega el tren que parte desde Waterloo. Los Springboks, por su parte, sueñan con que pueda venir su talismán, Nelson Mandela, quien les entregó la copa vestido con la camiseta cuando ganaron el Mundial de 1995. Esa es, como escribimos en otras oportunidades, una de las fotos símbolo en la historia de los Mundiales de rugby.
Esta semana se hizo más corta. El día soleado y de temperatura muy agradable acompañó a Los Pumas en su último día de distracción. En familia, como lo necesitaban después de estar tanto tiempo afuera de sus casas. Mañana empieza el operativo tercer puesto. Otra vez con Francia, el local, en esta ocasión en el Parque de los Príncipes. En la Argentina habrá que ingeniárselas para conseguir un televisor el viernes a las 4 de la tarde. Y dar lo último que queda porque a Los Pumas no les alcanza con todo lo que hicieron hasta ahora. Quieren agregarle más historia a la historia fantástica que ya escribieron.






Todos al Ingoal (31°)
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