Fierro

El mensaje está clarísimo. Se escucha en cada jugador que va transitando por el auditorio del hotel Grand Barriere en el reducido contacto establecido con la prensa. Lo dijo ayer Felipe Contepomi. También, Ignacio Corleto. Hoy, Mario Ledesma y Gonzalo Longo no se salieron del libreto. Los Pumas saldrán el domingo a ganarle de entrada a Irlanda. No van sólo por el punto bonus. Será atacar con o sin la pelota. Todos quieren vengar la derrota del Mundial 2003, saldar deudas del test en Dublin del 2004, quedar primeros en el grupo, seguir en París y esquivar a los All Blacks en los cuartos de final.
“Vamos a entrar a pasarlos por arriba”, resumió Longo. “Hace dos noches que no duermo pensando en este partido”, graficó Ledesma. “No tenemos otra cosa en la cabeza que salir a ganar”, agregó Juan Leguizamón, quien no estuvo en ninguno de los dos choques antes citados contra los irlandeses, pero que es como si hubiese jugado.
Después de haber recorrido junto a ellos las tres estaciones en París, Lyon y Marsella, nunca se los vio a Los Pumas tan enchufados como para esta batalla. La vienen imaginando desde aquella eliminación por un punto en Adelaida y, además, siempre tuvieron en claro que este iba a ser el test decisivo. Importa, claro, que se encuentran en una situación distinta a la que llegaron al Mundial. Pueden quedar primeros en el temible Grupo D perdiendo por 7 o menos puntos o marcando cuatro tries, pero la mente y el corazón están fijados en la victoria.
“Recuerdo el festejo en el jacuzzi en el 99 y las lágrimas en el 2003. Ahora quiero volver a festejar. Este equipo es capaz de hacerlo”, le dijo Longo a periodismo-rugby.
“Sería una cagada no salir primeros. Si bien el objetivo cuando llegamos era clasificarnos a los cuartos de final, no podemos desaprovechar una situación así. Me parecería raro que Irlanda nos meta cuatro tries, pero ni locos vamos a salir a jugar pensando en el punto bonus. Si hacemos eso, nos podemos volver”, añadió Ledesma.
El partido se juega. Eddie O’Sullivan, el entrenador irlandés, ya dio el equipo y colgó otra vez el medio scrum histórico, Peter Stringer. Marcelo Loffreda, que no cambia ni una costumbre desde que llegó a Francia, esperará hasta el viernes.
Es practicamente seguro el regreso de Longo como octavo. El subcapitán ya se encuentra totalmente recuperado del desgarro y el candidato a salir es Lucas Ostiglia, ya que Leguizamón (que venía jugando como ocho) está protagonizando un Mundial espectacular.
El equipo se entrenó hoy sólo por la mañana y lo seguirá haciendo hasta el sábado, cuando por la tarde realice el reconocimiento del Parque de los Príncipes, escenario de la gran batalla del domingo, a partir de las 17, las 12 de la Argentina.
A la práctica en el Parque de los Deportes de Montmorency, a unos 10 minutos de Enghien les Bains, sólo faltó Corleto por una afección estomacal. El resto practicó normalmente. Juan Martín Hernández ya está en condiciones de volver.
Ledesma dijo que será difícil digerir esta semana. Es quizá en eso en lo que más se deberán cuidar Los Pumas. En calmar la lógica ansiedad que produce este choque. Mentalizarse en que todo debe seguir de acuerdo a lo pactado. Trasladarle la presión a Irlanda, que bastante con la que ya tiene.
De todos modos, más allá de la ansiedad, hay cautela. Se repite con sabiduría que Irlanda puede ser más peligroso bajo presión. “Ellos son muy mentales. Les puede jugar a favor y también en contra. O son héroes o se hunden”, dijo Felipe, quien los conoce más que ningún otro argentino.
En Francia también esperan tanto como en la Argentina y en Irlanda el choque del domingo. La prensa aguarda lo que califica de milagro.
Faltan todavía cuatro días para que la ovalada empiece a volar en el Parque de los Príncipes, pero el partido ya se empezó a jugar. La adrenalina está a pleno en todos los aspectos que rodean al acontecimiento. A un acontecimiento que quizá sea el más importante en la historia del rugby argentino.






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