Empieza

Como es habitual, Los Pumas fueron a cenar 48 horas antes del partido. Es un rito. También lo hacen antes de cada gira. El lugar elegido para distenderse antes del test de mañana con Francia fue un lujoso restaurante en Champs Elysees, a dos cuadras del Arco del Triunfo, en el corazón de París. Allí nos encontramos con Ricardo Handley. El Gato conoce bien lo que es la historia Puma. La vivió como jugador, cuando el rugby era puramente amateur. Y le tocó esta época profesional, cuando fue manager del equipo en la actual gestión de la UAR, hasta que se marchó de la UAR en desacuerdo con sus pares.
Antes de ingresar a cenar con el plantel, Handley nos decía anoche: “Es cansador el viaje hasta acá, pero vale la pena. Esta ciudad, el Mundial… Es todo único”.
Empieza el Mundial, nomás. Y acá estamos, agradecidos. Y dispuestos a contar lo que pasa con un acontecimiento y un deporte que ofrecen variantes continuamente. Porque el trayecto de Australia 2003 hasta Francia 2007 es mucho más vasto que lo que indica el calendario.
¿Qué Mundial veremos, entonces? En cuanto al juego, si de Gales 99 a Australia 2003 lo que más sorprendió fue el enorme crecimiento de la masa muscular de los jugadores (en ese rubro, Inglaterra, finalmente campeón, fue el que más impresionó), en Francia 2007 está previsto una gigantesca lucha defensiva. En ese aspecto es en el que más han trabajado los seleccionados en los últimos años.
A su vez, cada vez se juega más a las escondidas. Nadie muestra nada hasta el día que arranque su participación en el Mundial. Más aún: hasta que llegue el momento de enfrentar el partido más importante, porque las potencias no ofrecerán nada nuevo en los test con los más débiles.
La diferencia entre los grandes y el resto seguirá siendo la misma. Incluso, la brecha puede agrandarse. El rugby tiene esta contra para los que piensan en un negocio que llegue a más partes del planeta. Entonces, la torta queda entre los fuertes del Sur y los del Norte. O sea, unos pocos. Por eso no se descarta que en Nueva Zelanda 2011 se vuelva al formato de 16 equipos.
También será el Mundial de los modelos de vestimentas. Las habrá de todos los gustos. Prevalecerán esas camisetas súper ajustadas al cuerpo que hacen que los jugadores parezcan robots. Y los Springboks sorprenderán con dos variantes: una manga larga y otra corta para los pilares y cintas en los pantalones de los forwards para sujetarse en el scrum. La puja Adidas-Nike estrenará su capítulo rugbístico.
Este también será el Mundial de Internet. Los partidos se podrán seguir a través de la web, claro que pagando. Y en euros…
La televisión, por supuesto, tendrá un papel principal. Mayor al de los anteriores Mundiales. Se calcula que los 48 partidos serán vistos por 4.500 millones de teleespectadores.
Otro ítem fundamental en este mundo súperprofesional: la publicidad. Habrán 6 sponsors principales que aportarán 5 millones de euros cada uno; 5 oficiales que pagarán 2 millones y medios de euros cada uno y 6 asociados que depositarán entre 300 mil y medio millón de euros cada uno. ¿Cuánto irá a parar a las arcas del International Rugby Board (IRB)? Nada menos que 400 millones de euros.
Termina la cuenta regresiva. Ya nos estamos preparando para el traslado al Stade de France. Se viene el Mundial.
Hasta mañana.






Planteles
Todos al Ingoal (26°)
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