Gloria

El martes tocó el partido con Irlanda en el repaso de la historia de Los Pumas en los Mundiales. Ya publiqué la nota que escribí para Clarín sobre el final de ese test. Ahora, el comentario de ese día.
Ahí está Mario Ledesma en el suelo, mirando al cielo lluvioso de Lens. Ahí va Martín Scelzo, descalzo. Ahí corre Mauricio Reggiardo, con la remera que tiene la cara de su hijo. Ahí salta Rolando Martin, revoleando su camiseta. Ahí se abraza Agustín Pichot con cada uno que pasa a su lado. Ahí se unen los mellizos Felipe y Manuel Contepomi. Ahí grita Diego Albanese. Ahí mira a las cámaras de televisión explotando de alegría Ignacio Fernández Lobbe. Ahí se emociona Roberto Grau, de civil, cuando se le trepa Mario Hasan. Ahí hay lágrimas, alegría, descarga. Ahí van Los Pumas, tras haber logrado la victoria más importante de su historia y una de las que quedarán marcadas para siempre en los hitos del deporte argentino.
Hace mucho frío en el norte de Francia, pero la temperatura ni se siente. Hay corazones calientes. Esos míticos corazones Pumas que se acaban de instalar entre los ocho mejores equipos del mundo. Ya pasó Irlanda con una victoria que fue sensacional no sólo por cómo se jugó, sino por cómo se logró. Cuando comenzó el partido, ya estaban clasificados para los cuartos de final siete de los ocho potencias (Nueva Zelanda, Australia, Sudáfrica, Inglaterra, Gales, Escocia y Francia). Sólo faltaba Irlanda para que el negocio que es éste Mundial cerrara perfecto. Pero nadie, salvo Los Pumas, esperaba semejante zarpazo. La Argentina ganó un test inolvidable porque fue abajo en el marcador casi siempre, porque remontó un 21-9, porque terminó más entero que su duro rival y por ese final infartante, con 9 minutos de descuento que parecieron interminables.
Es difícil, realmente, separar la emoción de la táctica. Se ha dicho en mil oportunidades que cuando en el rugby no hay mucha diferencia entre dos equipos, desequilibra el corazón. Los Pumas dieron infinidad de muestras a lo largo de su historia. Anoche, le ganaron con la garra a uno de los equipos con más sangre caliente en el mundo. Lo doblegaron con potencia e inteligencia. Y con justicia.
Hubo dos momentos clave en el desarrollo y se dieron con los cambios. A los 11, cuando Gonzalo Quesada acababa de acortar la distancia (21-12), ingresó Scelzo por el lesionado Hasan. Y el gordo fue terrible para los irlandeses, quienes no supieron cómo parar los 130 kilos con dinámica del pilar que después del Mundial jugará en Inglaterra. La otra variante fue táctica y resultó un acierto del neocelandés Alex Wyllie: hizo entrar a Felipe Contepomi por Ignacio Corleto (jugó un gran partido) y lo pasó a Quesada de fullback. El mellizo, como apertura, le dio mucha más velocidad a los tres cuartos, le generó locura al equipo y allí, desde los 28 minutos, se notó que el partido se podía ganar.
Estaba previsto el ingreso de Contepomi. Se pensaba en sacar a Quesada, pero el hombre de Hindú volvió a ser desequilibrante con su pie (sigue siendo el goleador del Mundial). Ayer no sólo hizo 23 de los 28 puntos, sino que anotó una conversión dificílisima y clave, que sirvió para pasar al frente en el marcador (25-24). Antes de eso llegó un try fantástico, con Felipe lanzado a toda velocidad, salteando a Arbizu; con Gonzalo Camardón ingresando por el otro lado, salteando a Simone, y con el ahora pelado Diego Albanese apoyando su segunda conquista del torneo.
Argentina dio pelea con sus forwards, que otra vez fueron gigantes. Ledesma volvió a jugar un partidazo en todas las facetas del juego y le dio una lección de cómo debe jugar un hooker al famoso Keith Wood. Santiago Phelan ratificó que es el rey del tackle. Alejandro Allub y Fernández Lobbe estuvieron en todos lados, al igual que el interminable Martin. Reggiardo y Hasan aguantaron el scrum y Gonzalo Longo resolvió bien como octavo.
La defensa también fue conmovedora y Los Pumas pueden lucir orgullosos un invicto de su ingoal en dos partidos consecutivos. Y la línea se animó, aún con errores, marcando también diferencias.
Es de madrugada en Francia y el festejo sigue en el hotel de Lille. Ahí van Los Pumas. Nada menos que a los cuartos de final del Mundial. El domingo, en Dublin, espera Francia. Con estos jugadores, todo es posible.






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