Los Pumas y los Mundiales (capítulo XVIII)

Como se preveía, una nueva crisis volvió a estallar ni bien Los Pumas regresaron de la gira por Escocia e Irlanda. El conflicto ahora estaba basado, fundamentalmente, en no haber respetado aquella lejana lista de 22 jugadores que había dado a conocer Imhoff. Entonces, los dardos comenzaron a dirigirse hacia Pipo Méndez.
El clima era de absoluto conflicto. En el medio, la URBA encontró un vericueto a los reglamentos y dictaminó que Sporleder y Ledesma cumpliesen su sanción después del Mundial. Cansado quizá de estar tanto en el centro de la escena -la reunión de los jugadores para pedir la cabeza de Imhoff que lo tuvo como cara visible y la mencionada suspensión-, Sporleder renunció a la capitanía del seleccionado. El liderazgo del equipo retornaba a Lisandro Arbizu.
En tanto, los dirigentes ya no querían a Méndez al frente del equipo. Entonces, ya a poco del Mundial, lo ubicaron como ayudante de Alex Wyllie. Pipo se cansó de tantas idas y vueltas, y se aprestó a darle otro giro a esa ya vapuleada preparación con vistas al Mundial.
Unos días antes de partir hacia Gales, Méndez llegó al entrenamiento que Los Pumas tenían previsto en Liceo Naval. Allí los reunió a los jugadores y les dijo que renunciaba. Cuando se fue, los jugadores se quedaron solos en ese vestuario. Literalmente solos. Wyllie estaba en el exterior y no había nadie para entrenarlos. Y allí, en ese vestuario, se produjo uno de los juramentos más importantes en la historia de Los Pumas.
Unidos, abrazados, mirándose a los ojos, los jugadores se dijeron que de ahí en más iban a luchar por ellos solos, que juntos iban a poder torcer la historia.
Cuando salieron del vestuario, estaba José Javier Fernández. Sporleder se le acercó y le pidió si no les podía dar una mano en la práctica. Claro, Tito accedió.
Aunque nadie lo creía, estaba a punto de gestarse un antes y después en la historia del seleccionado argentino de rugby. Y se empezó a notar cuando inmediatamente después de ese juramento, el equipo viajó a Cardiff. Ya instalado en el Cardiff Bay Hotel, lejos de los conflictos y con Wyllie al frente, el equipo había logrado la tranquilidad que necesitaba.
Sigue el martes 5/6






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