Crisis
El domingo, mi colega Raúl Taquini me preguntaba en el programa Rugby 2007 si el conflicto entre la Unión Argentina de Rugby (UAR) y SportFive podría alterar la preparación de Los Pumas de aquí al Mundial. Mi respuesta fue “Espero que no”. Y no ha variado el pensamiento, aunque en las últimas horas vienen sucediendo episodios que si uno hace memoria no son nuevos, y que pueden generar otra crisis de proporciones dentro del rugby nacional.
Hay, claramente, un enfrentamiento entre los máximos dirigentes de la UAR y la actual conducción de la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA). Y la crisis está detenida en si se firma o no el contrato con SportFive.
La UAR, o alguno de sus dirigentes -curiosamente con mandato a propuesta de la URBA-, no están de acuerdo con varias cláusulas del nuevo contrato que consiguió la comisión negociadora compuesta por gente de la URBA. Y la entidad madre del rugby argentino se ampara en una decisión judicial que le da derecho a romper con ese contrato.
Ocurre que desde la URBA, y a través de esa comisión negociadora (hoy con cabezas visibles en Porfirio Carreras, de Alumni; Cristian Miguens, de CUBA y Esteban Vergara, del CASI), se está presionando a la UAR para que firme ese contrato sí o sí. Se desconocen por ahora las razones para tanta energía puesta en este tema.
Se sabe en el ambiente que no son pocos los que quieren voltear a la actual conducción de la UAR -el hombre que más los irrita es el secretario Raúl Sanz- y que no son pocos los que imaginan convocar a una asamblea extraordinaria en la URBA para quitarles el puesto a sus representantes en la UAR.
Como siempre ocurre en el rugby argentino, se elige el momento menos adecuado. Estamos a apenas 142 días del Mundial, y en una instancia en la que se logró tranquilidad con los jugadores, en la que la UAR está a punto de que el IRB le otorgue los tres millones de libras esterlinas por integrar el Tier1, en la que hay una posibilidad de ingresar a las competencias del Hemisferio Sur. Entonces, no vaya a ser que este conflicto, como me preguntaba Taquini, termine entorpeciendo la preparación de Los Pumas. Porque, se sabe, siempre los que pagan son los jugadores.
Mientras la crisis se detiene en la firma o no de un contrato, el rugby argentino sigue postergando el gran debate interno que se debe, y que no es ni más ni menos de hacia dónde se quiere ir.






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