Conflicto
En una carta abierta que publicó hace unos días el sitio Rugbyfun, José Javier Tito Fernández dio su visión de lo que hoy ocurre dentro de la dirigencia del rugby argentino. Habló, entre otras cosas, de una dura lucha por el poder y defendió a la actual gestión de la UAR.
Polémico, siempre frontal, comprometido con el deporte, Tito blanqueó algo que viene sucediendo desde hace tiempo y que, lamentablemente, no es nuevo en el rugby argentino. En este caso, la situación apunta a una pelea abierta entre la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA) y la UAR.
Uno a esta altura se pregunta hasta cuándo continuarán estas luchas intestinas. No porque esté en contra de las disputas políticas, porque de ellas es posible construir. Lo que ocurre es que en el rugby argentino, por lo general, restan.
Hay un Mundial por delante, una posibilidad de insertarse en el primer lugar del mundo, múltiples necesidades domésticas y la oportunidad de seguir difundiendo un deporte que contiene una filosofía que puede ayudar a contrarestar la vacía realidad que ofrece hoy este mundo. Pero no. Se continúa en la puja baja, en los golpes sin sentido, en las operaciones de cuarta.
El rugby es de todos y no de unos pocos que llegan a los cargos. Hasta que eso no lo entiendan esos pocos -que no varían con el paso del tiempo-, el rugby argentino continuará encerrado en una interna que, por otra parte, no parece responder a los valores que pretende enseñar este deporte.






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