Liderazgo
Uno de los desafíos que presenta el último test de la ventana de julio está relacionado con la definición de los liderazgos en esta nueva etapa de los Pumas, con Michael Cheika en la conducción. La ausencia por lesión del capitán Julián Montoya genera un efecto doble en ese sentido: traslada la capitanía a su dueño anterior y pone en el equipo titular a quién ejerció durante muchos años esa enorme distinción.
El test de la semana pasada sacó a la luz una situación que se repite desde hace tiempo en Los Pumas; ante la primera adversidad seria que presenta el partido, el juego del equipo cae por un tobogán y eso le impide revertir la situación de adversidad. Generalmente, pasado ese momento, hay una reacción a puro coraje, habitualmente desordenada, que maquilla el balance del partido pero, por la desventaja generada en el lapsus anímico, hace imposible dar vuelta el marcador. En Salta, la caída mental ocurrió en el primer cuarto de hora del segundo tiempo y, a partir de ahí el partido se hizo cuesta arriba. En una primera y subjetiva observación, esa defección no es atribuible a falta de temperamento y coraje en los jugadores que, está a la vista, no dudan en poner el cuerpo en cada contacto, en cada ruck, hasta el último segundo. Entonces ¿La carencia no estará en el liderazgo? ¿En la falta de un hombre que sepa ponerse al frente del equipo para sacarlo del momento de adversidad?.

UAR / Gaspafotos
“Yo estaba en Inglaterra y un día me llamó el Huevo Hourcade y me dijo “quiero que seas el capitán del equipo”, y yo le dije “yo no se como ser capitán de Los Pumas” y el Huevo me dijo que tenía que ser como era yo, ni mas ni menos que eso”. Ese episodio ocurrió a fines de 2013. Desde ese momento, hasta octubre de 2018, cuando Mario Ledesma decidió reemplazarlo por Pablo Matera, Agustín Creevy fue el capitán de Los Pumas. Y fue un gran capitán, para el adentro y para el afuera, porque el capitán de Los Pumas lidera a sus compañeros y debe ser respetado por ellos, pero también es una figura que trasciende la interna del equipo, es el capitán de todo el rugby argentino. Creevy fue capitán completo, para el adentro y para el afuera. Su carisma y el contacto fluido con el público hace que, aún hoy, sea uno de los preferidos de la gente. Igualmente el cambio, que Ledesma primero instrumentó en Jaguares y luego en Los Pumas, no pareció descabellado. Los años desgastan y, además, en el puesto de Creevy crecía Julián Montoya, que ya le peleaba la titularidad. “El capitán debe ser titular indiscutido del equipo” (Hugo Porta).
El elegido de Ledesma fue Pablo Matera, capitán en el mundial de Japón y en la histórica victoria ante los All Blacks. El escándalo desatado una semana después de ese partido, lo eyectó de la capitanía. Matera tuvo el respaldo de sus compañeros y mostró cualidades para llevar al equipo dentro de la cancha; las imágenes del triunfo de Sydney hablan por si solas. No logró la comunión con la gente que sí había tenido su antecesor, aunque, tal vez, no tuvo el tiempo necesario para desarrollar ese vínculo.
Está a la vista que Julián Montoya no llegó a la capitanía por elección sino por defección. Y le tocó una etapa de pura adversidad. Las dificultades de la pandemia y el pobre nivel del seleccionado en el último tramo del ciclo Ledesma fue el marco para su gestión como capitán. Es un jugador en constante crecimiento, lo demuestra la temporada que acaba de cerrar como campeón de la Premiership, pero ¿tiene las cualidades de líder que necesita el equipo?. No se puede acceder al núcleo interno, pero seguramente es un hombre respetado por el grupo, un jugador que siempre sumó. El mejor ejemplo es su actitud positiva en el largo período que atravesó como suplente de Creevy. Poco se puede decir respecto a su vínculo con el “afuera”, teniendo en cuenta que el debut en Jujuy de esta ventana de julio fue su primer partido en el país como capitán, aunque queda en el debe la fea actitud que mostró junto a Ledesma en el final de una conferencia de prensa en Irlanda. No se discute sus cualidades como jugador, es uno de los mejores hookers del mundo pero, pese a que lleva un año y medio como capitán, su capacidad de liderazgo sigue siendo una incógnita.
Los Pumas, como todo equipo de rugby, necesitan liderazgo dentro y fuera de la cancha. Mañana no estará el capitán, pero vuelven al equipo los dos líderes naturales visibles en los últimos diez años. En un mundo ideal se puede esperar que el seleccionado argentino gane el partido sin dificultades, en la realidad suelen aparecer las adversidades y como dice un viejo aserto del deporte, “las cosas se ven en el verde césped”. El test de Santiago del Estero será una buena ocasión para analizar la actualidad del liderazgo en Los Pumas.
Daniel Dionisi






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